Medicamentos que en vez de curar cabrean a los marineros

María Hermida
maría hermida RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

«¡Nós non usamos todo iso que nos piden!», señalan distintos armadores obligados a llevar un botiquín con más de treinta productos sanitarios

14 nov 2014 . Actualizado a las 10:42 h.

Actualmente, si uno quiere cabrear a los armadores barbanzanos solo tiene que pronunciar una palabra: botiquín. Las chispas saltan al preguntar por la maleta con una treintena de productos sanitarios que tienen que llevar obligatoriamente a bordo todos los barcos que faenen a menos de diez millas, incluso las planeadoras del marisqueo. El decreto que les obliga a portar semejante cantidad de medicamentos y material sanitario viene de viejo. Se aprobó en el 2011. Pero no fue hasta hace unos meses cuando la Capitanía Marítima empezó a exigir el justificante de que el botiquín va a bordo para poder despachar -requisito obligatorio para que una embarcación pueda navegar-. Entonces, el cabreo empezó a saltar de barco en barco. Y continúa extendiéndose por los puertos. Las quejas se centran en que hacerse con un botiquín de clase C, el que se les pide, cuesta más de cien euros. Además, hay que renovarlo a cada paso porque los medicamentos van caducando. Y todo pese a que, según dicen, no los usan.

A media mañana, en los pantalanes cercanos a la lonja de Ribeira, trabajan en el barco los tripulantes del Xalba. Ellos hace tiempo que llevan el polémico botiquín de clase C a bordo. Lo tienen sin estrenar. «Non usamos ningún medicamento deses, porque se temos a mala sorte de que nos pase algo vimos a terra. Como moitísimo teríamos unha hora de viaxe, nin chegaríamos a ela sequera. Se che digo a verdade, as únicas cousas que usamos son pinzas de depilar para sacar algunha espiña, aspirinas se algunha vez nos doe a cabeza e tiriñas, e témolas fóra do botiquín. O resto non ten sentido que nolo manden levar», explica uno de ellos.

Lo mismo cuenta, unos metros más adelante, el patrón del Nueva Lonja mientras limpia las algas enganchadas en las redes: «Todo está novo. Só saco os medicamentos cando caducan para poñer uns novos, como moito podería usar un iboprufeno para o dolor de cabeza... do resto nada».

Vendajes imposibles

Así, uno tras otro, los patrones de las embarcaciones que van llegando al muelle explican que la norma que les obliga a cargar con un equipo con más de treinta productos -entre los que hay desde férulas de aluminio para los dedos a collarín cervical, pasando por fármacos para úlceras estomacales y ataques de asma- es absurda, sobre todo en el caso de las planeadoras, porque muchos tripulantes van solos, con lo que no podrían ni hacerse un vendaje, y encima no tienen puente para llevarlo. «Se nos pasa algo vimos a terra, non nos poñemos a facer de médicos. ¡Nós non usamos nada diso que nos piden!», dice un marinero que baja de una planeadora. Al preguntarle si ya compró el equipo de marras, espeta: «Non, eu estou esperando a ver se lles ven o sentido común e cambian a norma dunha vez por todas, porque é algo incomprensible».

«Se nos pasa algo vimos a terra, non nos poñemos a facer de médicos», afirma un patrón