¡Ellos sí que saben quererse!

María Hermida
maría hermida RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Perros enseñados por un psicólogo de la protectora de animales Arca ayudan a personas con discapacidad de la comarca a desarrollar sus emociones

09 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando uno charla con los miembros de la protectora de animales Arca, una asociación surgida en Barbanza para luchar contra el abandono de animales, los escalofríos suelen recorrerle el cuerpo. Normalmente, hablan de canes a los que sus dueños dejan tirados en la calle, de ejemplares que les arrojan por encima de las verjas de su refugio, de otros a los que rescatan tras detectar que llevan toda la vida atados a una cadena de medio metro o que están en los huesos. Pero a veces esas historias tan terroríficas, que siguen surgiendo cada día, se trufan con otras realmente maravillosas. Una de ellas es la que cuenta Luisa Santos, presidenta del colectivo. Resulta que Arca acudió a varios centros y puso en marcha terapias en las que canes enseñados por un psicólogo ayudan a personas con discapacidad a desarrollar sus emociones. Ella pone adjetivo a la experiencia: «Maravillosa».

Arca lleva tiempo trabajando con José, un psicólogo canino. Señala Luisa Santos que es muy necesario porque hay ejemplares que arrastran historias traumáticas. Esta persona les prepara para encauzar su nueva vida, ya que Arca, aunque cuenta con un refugio, lo que intenta es que los canes y gatos que les llegan acaben en un hogar de adopción. Tras un tiempo realizando esta labor, el colectivo se dio cuenta de que tenía ejemplares «que casi de forma natural piden ser acariciados y mimados» con los que podía probar a hacer terapias en centros de personas discapacitadas. Así fue como Nain, Norna, Chula, Nala y Odin acabaron viajando a las instalaciones de Amicos en Ribeira y Adibismur en Valadares (Outes).

Seguirán con la experiencia

¿Qué ocurrió allí? Que el lenguaje de los abrazos se impuso. Y de qué manera. Los usuarios de los centros reaccionaron con sonrisas y manos llenas de amor a la petición de caricias de los canes. «Era increíble verlos, muchos de ellos no querían soltar a los perros», recuerda Luisa Santos. La experiencia también gustó a los responsables de las instalaciones. Xoán España, director de Amicos, agradecía la labor de Arca y señalaba que «animais como os cans son unha ferramenta estupenda para traballar con persoas con discapacidade».

Nain, Norna, Chula, Nala y Odin van a seguir visitando centros, bien sea de atención a la discapacidad, bien instalaciones de día para personas dependientes o de otro tipo. Arca quiere demostrar que ellos pueden ser útiles en muchos lugares. «Hai que luchar para que se vea que los perros pueden darnos mucho, que dan un cariño inmenso y que eso siempre ayuda», dice Luisa Santos. ¿Cómo no podrían ayudar las caricias, los abrazos y los besos... si son amor al fin y al cabo?