Tanto en Boiro como en Carnota se vendieron este verano casas de más de 200.000 euros a extranjeros que no necesitaron pedir hipoteca
28 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Hay frases capaces de resumir muchas cosas. Ayer, al preguntar a las inmobiliarias si el mercado empieza a moverse de nuevo y hay futuro para los pisos a la venta, algunas indicaban que sí, que un poco mejoró la situación y otras, sin embargo, insistían en que todo continúa parado. Desde la empresa García Sánchez de Boiro una trabajadora pronunciaba unas palabras que resumen bastante bien lo dicho por casi todo el sector: «Algúns brotes verdes aparecen, pero telos que coller rápido porque pasan a unha velocidade... E non soen verse máis». Precisamente, este verano, varias empresas de la comarca que se dedican a vender casas encontraron brotes de esperanza en personas extranjeras deseosas de adquirir propiedades en la zona. Se trata tanto de algunos europeos como de americanos -en este último caso suelen ser paisanos que retornan de la emigración- en busca de pisos o casas de alta calidad y, por tanto, de alto coste.
Desde Boiro, la inmobiliaria Cruceiro contaba ayer que este verano formalizó la venta de varias viviendas con un coste cada una superior a los 200.000 euros a familias procedentes de Suiza, Francia e Inglaterra. En todos los casos, lo que buscaban eran chalés bien ubicados y con prestaciones adecuadas. Algo similar ocurrió en Muros, donde Juan Mayo, responsable de la inmobiliaria Faro, aseguraba que el mes de agosto está siendo un «auténtico oasis» para su negocio. Indicó que vendió casas tanto a dos matrimonios de alemanes como a unos americanos retornados.
Tanto en el caso muradano como en el de Boiro varias viviendas adquiridas por extranjeros tenían un precio considerable. Y las personas que las compraron no formalizaron hipotecas, sino que disponían del dinero. «Cos clientes alemáns pasa unha cousa, cando queren unha casa quérena e punto, non miran máis. A venta faise rápido, decídense enseguida», indicó Juan Mayo.
En otras inmobiliarias, como dos ubicadas en Ribeira, no lograron que ningún extranjero desembolsase dinero en un piso o casa, pero sí recibieron peticiones de información de ciudadanos suizos y de americanos que regresan a la tierra. Lo contaban desde Beiramar, una inmobiliaria ubicada en Palmeira: «Temos esperanza de cerrar algunha das ventas, e si que veu algunha xente de fora de España», dijeron.
La cruz de la moneda
Frente a esta parte amable del verano, también hay establecimientos que siguen viendo negro el presente. Varios negocios de la zona insistían ayer en que apenas logran vender propiedades. Y contaban anécdotas como la siguiente: un promotor inmobiliario de fuera de Galicia que tiene una casa en Rianxo intentó colocársela a varios rusos, que la rechazaron de plano por la meteorología gallega y le pidieron que les vendiese pisos en el sur.