Los Piñeiro pidieron 5 millones para levantar en Rianxo otra conservera

Javier Romero Doniz
JAVIER ROMERO RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

MARCOS CREO

La ayuda solicitada por este clan al Ministerio de Industria para asentarse en el polígono rianxeiro fue denegada en el 2013

02 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El afán expansivo de los responsables del grupo de empresas que giraba entorno a la marca Boiromar pudo acabar dejando su huella en Rianxo. De hecho, de alguna manera ya lo ha hecho en forma de un cartel que anuncia sus conservas dos años después de que cerrase la empresa. Y además lo hace en el mismo polígono industrial en el que los Piñeiro, titulares de este patrimonio industrial, tenían una parcela reservada. Concretamente en el solar 1?A Lugar D. La empresa elegida para ejecutar la operación, de entre todas las que gestionaba esta familia, fue Conservera Gallega Consegal. Esta sociedad limitada está a nombre de S.?P., una de las hijas de Carlos Piñeiro, el cabeza de familia fallecido el año pasado. Su intención era recibir una subvención del Gobierno central que superaba los cinco millones de euros.

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo era su objetivo concreto. El problema fue que rechazaron la solicitud y eso supuso un cambio de planes, ya que con este importante proyecto pretendían reflotar un terreno perdido en el sector, que se evidenció cuando la Guardia Civil de Boiro dio con una planta de estuchado clandestina en un bajo que anteriormente se había utilizado para la venta de una marca de motos en la que tenían participación.

Conservera Gallega Consegal, según consta en redes sociales especializadas en empresas, tenía como «objeto social la fabricación de conservas de productos del mar y el transporte de mercancías por carretera». Fue creada en junio del 2012 y no tardó mucho en solicitar algo más de cinco millones de euros con los que pretendía pasar del papel a lo físico. Para eso, lo primero fue pagar por la reserva de la parcela. Y luego, con esa subvención soñada, el objetivo era comprar el solar y «reindustrializarlo», un aspecto que implicaba levantar la nave y dotarla de máquinas y empleados para empezar a enlatar. La decisión de no aportar esta ayuda fue notificada en el 2013, lo que demuestra que la intención de este clan era volver, más pronto que tarde, a la cresta de la ola.