Un carnaval para comérselo

raquel iglesias RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

DANI GESTOSO

A las fiestas de disfraces se sumaron las degustaciones de postres típicos

02 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

No todo iba a ser disfrazarse. El carnaval tiene gastronomía propia y está para comérselo. Filloas, rosquillas y orejas reinan en todas las mesas y hasta hay fiestas para rendirle culto. Ocurrió en A Boliña, Boiro, donde los vecinos se dieron un buen festín a base de oreja de cerdo -nada menos que trescientos kilos preparó la organización- y de los dulces más típicos.

La asociación Río Breiro se encargó de que todo saliese a pedir de boca. Por el módico precio de un euro, los comensales disfrutaron de un plato variado de estos alimentos y de un vino. El licor café y la música del Charada y Blanca Doble ayudaron a hacer la digestión.

También los vecinos de Porto do Son demostraron tener buen diente y talento entre los fogones. En el concello volvió a celebrarse el concurso de dulces típicos. Las mejores filloas las preparó Montserrat González y las mejores orejas Roberto Carballo. El restaurador Diego Vinagre Mariño valoró amasado, forma, textura, sabor, aroma y presentación de los platos.

Por si fuera poco dulce, también el Eroski de Noia organizó un concurso de postres de carnaval que causó expectación.

Los reyes del entroido

Por su garbo al desfilar y por ponerse el disfraz más vistoso de Porto do Son se proclamaron rey y reina de carnaval los pequeños Hugo Pouso y Yanira Gómez. El jurado lo tuvo difícil.

También sería complicado elegir el mejor disfraz de cuantos se reunieron en la fiesta de carnaval de A Pobra que tuvo lugar el viernes. En todos los rincones de este concello se vive el entroido y hasta en la plaza de abastos se celebra un concurso.

La fiesta carnavalera no decae y seguirá llenando de magia la comarca de Barbanza, caiga o no agua del cielo.