Los vecinos de la comarca se dan de bruces con la Navidad

raquel iglesias RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

sabela lens

Con los chapuzones playeros todavía muy presentes en el recuerdo, los barbanzanos se dieron de bruces con la Navidad. Los polvorones han comenzado a invadir las estanterías de los supermercados, tentando a aquellos que todavía no han recuperado el tipo por las tapitas del bar y las cañitas de las noches de verano. Pero si hay un signo inconfundible de que la época navideña está a la vuelta de la esquina ese es el alumbrado. Los operarios trabajaron en los últimos días -aprovechando las pocas horas en las que la lluvia daba una tregua- para colocar las luces y comenzar a contagiar un poco de alegría a las calles que ya poco ven el sol.

Ribeira y Boiro se han adelantado al calendario y ya lucen estos adornos en zonas muy transitadas, como las avenidas de A Constitución, A Coruña y Ferrol. Y es que aunque el mes de noviembre acaba de hacer su aparición, como quien dice, en menos de lo que canta un gallo las uvas se disparan de precio y comienza la cuenta atrás.

Los primeros en intuir la llegada de la Navidad a Barbanza son los más pequeños, que ya tienen en mente los juguetes que pedirán a los Reyes y a Papá Noel. La tradición y la modernidad se dan la mano a la hora de escoger. Ya hay reservas en las jugueterías.