César Molinas sí sabe que hacer

Ramón Ares Noal
MONCHO ARES RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

SIMÓN BALVÍS

El intelectual madrileño intervino en el octavo foro de la ABE

21 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«España está obligada a hacer un cambio cultural inmenso, como hizo con la aprobación de la Constitución de 1978»

«Para competir con China o igualamos sus salarios o potenciamos la investigación, la creatividad, la iniciativa empresarial»

«Esto volverá a cambiar, pero ni nuestros hijos ni nuestros nietos lo van a ver»

César Molinas

Pocas oportunidades hay de escuchar de boca de un especialista desvelar las claves de la crisis, qué la motivó, si se pudo haber evitado y la forma de superarla. Por eso, la presencia del experto financiero César Molinas en el Foro Empresarial de la ABE sirvió a los asistentes para salir del salón de actos de la casa de cultura de A Cachada con la inquietud de haber oído expresiones como que ni nuestros hijos ni nuestros nietos vivirán lo que hemos vivido, que hemos sufrido mucho pero aún queda lo peor... y la satisfacción de constatar de que hay mentes privilegiadas que son capaces de poner sobre la mesa las reformas necesarias para que la situación cambie, aunque no como para volver a los tiempos de vacas gordas.

La ABE tituló su octavo foro empresarial con el mismo enunciado del libro de Molinas que tanto ha dado que hablar: «Qué hacer con España». Y su autor, en una disertación muy sencilla y clara, fue desgranando el origen de la dramática situación actual, explicó por qué no se hizo nada para evitarla cuando en 1993 ya se sabía lo que iba a ocurrir y qué hay que hacer ahora.

César Molinas apuntó que España siempre ha demostrado que es capaz de afrontar proyectos de futuro con capacidad integradora, y puso el ejemplo de la Constitución de 1978 como el más claro de la historia. Subrayó también la capacidad de haber pasado de una dictadura a una democracia pacíficamente, y sentenció: «Sabemos cambiar cuando la historia nos lo exige», y la situación, a su juicio, requiere un cambio.

Escalada humana

El intelectual hizo un repaso por la historia y señaló que el siglo XX fue de los más pacíficos de la historia, pero el siglo XXI se augura todavía más, de ahí que el futuro pase por una escalada humana, por el capital humano, donde China lleva la delantera: «España es un país rico, su PIB es mayor que el de toda África, y para competir con los chinos tenemos que igualarnos por abajo, que es tener iguales salarios, o meternos en una carrera en la que se potencie la investigación, la iniciativa y la creatividad empresarial».

Con estas premisas, Molinas señaló que la situación cambiará, pero que probablemente no lo vean hasta dos generaciones más, y proclamó: «Hay que proteger el capital humano».

El ponente recordó que el tratado de Maastricht aprobado en 1993 obligaba a los países firmante a adoptar una serie de medidas que en el caso de España no se hicieron, como flexibilizar la economía, y no se hizo porque se vivían tiempos de esplendor que dieron paso al bum del consumo, que llevó a la subida desmesurada de los precios, y al bum inmobiliario, que no hizo más que «echar gasolina al fuego» y se acumuló una deuda superior al 200% de l PIB.

Para Molinas, «todos fuimos culpables, pero no igualmente responsables», de lo que acusó directamente a los políticos que no tomaron las decisiones que sabían que debían adoptar y, por encima, engordaron la Administración de una «élite extractiva» -puestos públicos cubiertos a dedo- que hace insostenible el sistema público.

Propuesta de reformas

El octavo protagonista de los foros de la ABE dejó claro que España tiene capacidad para afrontar otro cambio histórico, pero opina que para empezar tiene que hacer una serie de reformas, de las cuales la primera es imprescindible para afrontar las siguientes. Se trata de un cambio de la ley de partidos políticos, en los que haya más control económico y democracia interna, al estilo de Alemania, donde todos los procesos políticos están legislados, incluso la celebración de los congresos.

La segunda reforma afectaría a la ley electoral, en la que se mostró claramente favorablemente a las listas abiertas y que sean los ciudadanos quienes propongan a sus candidatos. La tercera, la eliminación o transformación de instituciones carentes de contenido, como el Senado; un Consejo General del Poder Judicial que no sea designado por políticos; o la concentración del Tribunal Constitucional en el Supremo.

La reforma del mundo de la educación fue la cuarta que enumeró. César Molinas propone que se dé a los centros educativos y a la universidades poder de decisión e independencia para afrontar proyectos, adoptar medidas, promocionar al profesorado e incluso establecer sus remuneraciones. También apostó por la investigación, que no quede a expensas de la economía, sino que se garantice su continuidad.