La mágica fiesta del Samaín se vivió en todos los rincones de Barbanza
02 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Los sustos de los que quitan el hipo son la esencia del Samaín, una fiesta terrorífica que se vivió en los cuatro costados de Barbanza. Disfraces de bruja, muerto viviente y de monstruito se pasearon ayer por las calles de la comarca como si el fin del mundo hubiera llegado. Familias enteras simularon ser los Adams y la salsa de tomate se convertía en la sangre de heridas horripilantes. El caso era dar miedo. Los pequeños fueron los que más disfrutaron y alguno todavía estará hoy intentando quitarse la pintura blanca de la cara. El atuendo de fantasma también causó furor.
En los colegios, el miércoles fue un día para no olvidar. Al anochecer, en el Pilar Maestú de A Pobra todavía había niños celebrando el Samaín. Sus padres, con mucho humor, también se disfrazaron y acompañaron a los pequeños en la fiesta grande del terror. En el Santa Baia una exposición de calabazas fue la gran atracción. Las había de todos los tamaños y formas y sirvieron para demostrar el arte de los alumnos. También el departamento de inglés del instituto A Cachada organizó un concurso en el que este producto naranja tomó originales formas y colores. La crema de calabazas podría ser hoy el plato estrella de muchas casas.
Telarañas en Ribeira
La plaza de España de Ribeira se llenó de telarañas para la ocasión. También de zombis y niños deseosos de pasar un día de Samaín inolvidable. La lluvia lo permitió por momentos y puedo desarrollarse un taller de calabazas con las que muchos quisieron fotografiarse.
También los más pequeños del colegio Pino de Val, en Mazaricos, presumieron de talento. Además, hubo un concurso de cuentos de miedo que les dejó boquiabiertos. El Samaín es una tradición que se consolida en la comarca de Barbanza y que cada año anima a más vecinos a disfrazarse.