La afluencia a los actos públicos de los partidos ha caído mientras crece el interés por hacer preguntas a los candidatos
18 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.A los partidos les cuesta admitirlo, pero lo cierto es que los mítines están en declive, al menos, en lo que a participación ciudadana se refiere. Cierto es que este tipo de actos están pensados para reunir a los votantes afines, sin embargo, parece que el desencanto es tal que hasta estos pasan de las citas de campaña. Hay quien sostiene que desde hace años se habla del fin de estas reuniones con discursos exacerbados y militantes entregados a la causa y que, de momento, se siguen convocando, pero parece que la sociedad reclama algo más que palabras bonitas.
No puede negarse, sin embargo, que el Partido Popular sigue moviendo masas en sus grande mítines, como ocurrió en A Fieiteira o en el cine Elma, pero estas son casi excepciones a la norma. Sí obtuvo el respaldo de un auditorio lleno Xosé Manuel Beiras en su visita al conservatorio ribeirense, pero los actos convocados en las zonas rurales a duras penas logran movilizar a los vecinos, y solo convocatorias puntuales consiguen una entrada notable. Y, a veces, ni eso. No en vano, no faltó entre los socialistas de la comarca quien se sorprendiese por la escasa afluencia de público a un mitin en el que intervino Pepe Blanco, ni más ni menos que un exministro de la era ZP.
Pero, pese al panorama en los patios de butacas de los mítines, los partidos valoran positivamente el giro que están dando los ciudadanos a estos encuentros con los políticos, convertidos, en muchos casos, en coloquios en los que ellos mismos plantean las cuestiones que les preocupan.