Un edificio imponente que languidece por el abandono

Marta Gómez Regenjo
Marta Gómez RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

El deterioro en el pazo de Goiáns obligó a restringir las visitas

03 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando, hace ya dos años y medio, se confirmó la compra del pazo de Goiáns por parte del Concello de Boiro, se sabía que poner en valor el edificio nobiliario no sería sencillo ni barato. Pero, posiblemente, nadie esperaba que, a estas alturas, el deterioro del inmueble fuese creciendo a grandes pasos y la imponente torre de Goiáns acabase languideciendo víctima del abandono. Y parece que lo seguirá haciendo. No en vano, las escuálidas arcas municipales no tienen recursos para acometer la faraónica obra de rehabilitar el edificio y el apoyo de otras Administraciones se ha esfumado.

En Boiro se esperaba como agua de mayo el medio millón de euros comprometido por el anterior Gobierno central para, al menos, cerrar el inmueble con una nueva cubierta que sustituyese un tejado que ha acabado por desplomarse. Sin embargo, nada se sabe de esa partida, con lo que el deterioro sigue haciendo mella en el edificio nobiliario, lo que ha obligado a tomar medidas como restringir las visitas a la enorme finca que rodea el pazo.

Vallas de protección

Con el fin de evitar posibles accidentes por el desprendimiento de cascotes y que alguien pueda colarse en el interior de un inmueble al que, hasta no hace mucho, aún podía accederse sin grandes riesgos, el Concello ha colocado una especie de valla que impide acercarse a la fachada principal del edificio.

Además, se ha procedido a cerrar con contras y piezas de madera todas las puertas y ventanas del pazo. Al parecer, aunque el recinto está cerrado y no puede accederse a la finca sin autorización del Concello, no resulta difícil colarse saltando los muros, de modo que se han adoptado estas medidas con el fin de evitar que alguien pueda entrar en la torre.

Trabajos de limpieza

Asimismo, en los últimos días, los operarios municipales han estado trabajando para limpiar la finca y dejarla lista para la celebración, con motivo del Día das Letras Galegas y de la segunda edición de la romería de Goiáns, que organiza Barbantia.