Marcelino, el párroco que arrastra multitudes

BARBANZA

Las dos iglesias de las que es párroco, Lampón y Posmarcos, registran una afluencia inusual de fieles pero, cuando se trata de celebraciones especiales, Marcelino Sánchez consigue incluso atraer a barbanzanos de otras localidades. Es un cura entrañable, que despierta un sentimiento de cariño entre los feligreses. Y es que, tanto se apunta a tirarse en trineo por la nieve como a disfrutar de una comida, con queimada incluida. El pasado fin de semana, tuvo una actividad frenética, con dos actos multitudinarios. El sábado, presidió la entrega de las medallas a los ochenta nuevos miembros de la Cofradía de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. En el transcurso de la ceremonia, sus padres, Marcelino y Pura, recibieron un pequeño homenaje con motivo de sus bodas de oro.

Unión parroquial

El domingo, con motivo del Buen Pastor, el párroco volvió a demostrar que es capaz de unir pueblos. Él y sus colaboradores reunieron a unas 260 personas en el restaurante Chicolino. Eran comensales no solo de A Pobra y Boiro, sino también llegados, por ejemplo, de Ribera. Previamente, asistieron a una misa en Lampón, en la que participaron de forma activa varios chiquillos. Kevin y Sara ofrecieron un cordero al cura, Rodrigo y Alba le entregaron trigo y Álvaro y Marta se encargaron del cáliz y el pan. También hubo lectura de varios textos, uno de ellas a cargo de Abigail.