Viticultores de Barbanza se unen para aumentar la producción

Quince cultivadores han formado una cooperativa para alquilar terrenos y hacer caldos con la indicación protegida Viños da Terra


ribeira / la voz

Han transcurrido ya varios años desde que un grupo de viticultores hicieron realidad su empeño por conseguir que los caldos elaborados en la zona pudieran venderse bajo una indicación geográfica protegida, Viños da Terra de Barbanza e Iria. El producto tiene buena aceptación y su calidad está avalada por los enólogos. Sin embargo, el principal problema para su expansión radica en las dificultades de comercialización y esto se debe a que, por el momento, son pocos los litros que se obtienen y, por lo tanto, los bodegueros no disponen de recursos para contratar comerciales. Con el fin de subsanar esta carencia, quince viticultores han constituido una cooperativa con el fin de alquilar terrenos a comunidades de montes.

El bodeguero Francisco Crusat, uno de los principales impulsores del proyecto que culminó con la consecución de la marca Viños da Terra de Barbanza e Iria, explica que ya se ha formulado una propuesta concreta a los comuneros de Baroña. Crusat señala que lo ideal sería disponer de unas treinta o cuarenta hectáreas de terreno.

Llegar al centenar

Sin embargo, para eso también es necesario que aumente la cifra de viticultores integrados en la cooperativa. Francisco Crusat subraya que el objetivo es llegar al centenar. Los cooperativistas venderían su producción a las bodegas incluidas bajo la denominación y estas se encargarían de elaborar el producto siguiendo los parámetros establecidos en el caso de Viños da Terra de Barbanza e Iria.

Francisco Crusat señala que también se han dado pasos para la constitución de cooperativas en otras localidades de la comarca barbanzana y califica de muy positivo este aspecto porque considera que la alianza entre productores es buena.

En la actualidad, el vino Altares de Postmarcos, que elabora Francisco Crusat, puede conseguirse, además de en la comarca y en distintos puntos de Galicia, en Marbella, Sevilla, Madrid y Mallorca. El viticultor afirma: «Poco a poco las ventas van incrementándose y los pedidos se estabilizan, pero no produciré más de lo que pueda vender».

Cuatro fueron inicialmente las bodegas que se formalizaron al amparo de la denominación Viños da Terra de Barbanza e Iria y, de estas, en la actualidad solo quedan tres. Se trata, además de la de Francisco Crusat, de la de Antonio Saborido, en Cabo de Cruz, y de Anselmo Tarrío, en Padrón. La que tenía José Antonio Vila en Porto do Son ha causado baja.

«Necesitaríamos elaborar entre 150.000 y 200.000 botellas con la denominación»

Francisco Crusat

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