Antes el carnaval era una semana al año, ahora, quizás por la globalización, como ocurre con las frutas, tenemos todo el año. Con disfraces y sin ellos. Con careta completa o solo las gomas. Pero carnaval no falta, no. De ese que antaño hacía exclamar a nuestros mayores: ¡Vaia carnavalada! Dicho ante una acción o hecho estrafalario, falto de sentido común y extemporáneo.
Esta semana hemos conocido que fue admitida a trámite la denuncia del Consello Regulador do Mexillón de Galicia contra una conservera, por enlatar molusco chileno amparándolo bajo la inscripción «de las Rías Gallegas». Este hecho, que la Consellería do Mar dice desconocer, ha sido contestado por la patronal conservera Anfaco diciendo que, ante el juez, a día de hoy, solo valen los análisis realizados por su laboratorio (sic). Ese mismo portavoz, Juan Vieites, secretario general, era quién afirmó en verano que la industria conservera enlataba un 60% de mejillón foráneo. Ahora, sin ruborizarse ni despeinarse, afirma que el 90% del que producen sus empresas asociadas es gallego. Con lo cual podemos concluir, si las matemáticas no fallan, que envasan un 150% , que no está nada mal. Lo penoso es que, desde hace mucho tiempo hay serias dudas sobre el particular, que afectaría a las gamas más bajas del producto. La gran diferencia de precio entre uno y otro es un buen acicate para que se produzca el engaño, porque estamos en España ¡cuna de la picaresca!.
Otro ejemplo claro es la doble moral con la que los partidos políticos, sobre todo los que mayor tasa de poder tienen, despachan los asuntos de corrupción. Mientras este país se come a sí mismo como un pulpo, ellos se encargan de denunciar todos los casos de corrupción? ¡que afectan al contrincante! Cuando se trata de los propios, invocan la presunción de inocencia, los atenuantes, dan mil y una disculpas, se personan en los procesos y los dilatan hasta lo imposible, evitan las dimisiones hasta entrar en la cárcel y, a veces, aún allí les dan cobertura a los condenados ¿Hay tanto miedo a lo que puedan contar? ¿Cómo pueden ser tan hipócritas? No quiero poner ejemplos. Abran ustedes mismos cualquier periódico o escuchen el primer telediario.
Por último quisiera referirme al vodevil representado en la fusión de las cajas gallegas ¡Cómo nos toman el pelo! Al final tendremos a más de mil nuevos prejubilados de lujo, nos subieron los costes financieros el 300% en algunos casos, cierran sucursales (vean Corrubedo y otros), cortaron el grifo de la financiación a cal y canto asfixiando a cientos de pequeñas y medianas empresas gallegas ¿Para qué? Para convertirse en otro banco al uso. Por lo menos queda el consuelo de que aquellos que esperaban manejar una caja gallega a su antojo se han llevado el chasco de su vida ¡Lo que nos pudimos ahorrar en debates partidistas, neonacionalismos económicos y demás carnavalada!