La huella de lo absurdo

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA/LA VOZ.

BARBANZA

Los municipios de la comarca están plagados de señales llenas de pintadas que, incluso, impiden leer las indicaciones

13 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

A quienes tienen la mano muy suelta con el espray poco les importa emborronar muros, plazas, calles e, incluso, señales de tráfico o indicadores de lugares y poblaciones. Algunos acaban tan llenos de pintadas que pierden su función porque resulta imposible distinguir parte de los símbolos.

En la comarca, hay ejemplos de señales alteradas en todos los municipios, un problema que no solo cuesta dinero, sino que puede provocar la confusión entre más de un automovilista.

Entre los indicadores que han sido diana de estos actos vandálicos figuran varios de la mancomunidad Arousa Norte. La gerente, Fátima Rodríguez, señala que se sustituyeron muchos, pero que no resulta factible cambiarlos todos porque supone un importante gasto. El precio medio de cada una de estas señalizaciones es de 300 euros.

Por lo que respecta a las de tráfico, los costes oscilan entre los 150 y los 100 euros. En algunos ayuntamientos reconocen que solo sustituyen aquellas que, debido a las pintadas, quedan desvirtuadas.

Impunidad

Aunque cualquier acto de este tipo cuya reparación supere los 400 euros es considerado delito e, incluso, quienes se dedican a alterar los indicadores pueden infringir la normativa de Tráfico, el problema es que la mayoría de estas acciones quedan impunes.

Quienes las cometen aprovechan la noche o los lugares por los que transita poca gente y raras son las ocasiones en que las autoridades logran coger a nadie con las manos en la masa. Por eso, algunos nunca sueltan el espray.