Hay una tendencia humana a la improvisación y a recordar las medidas de prevención una vez que está sucediendo, o ha sucedido, el problema. Si esto sucede en el ámbito privado, imagínense en el público. Este hecho se pone de manifiesto, entre otros, en el dicho popular: «Acordarse de santa Bárbara cuando truena». Es decir, que cayendo rayos y centellas, no antes, nos acordamos de invocar a la supuesta protectora; a la que se niega vela y plegaria el resto del tiempo. Pues esto viene sucediendo con los animales de compañía, en especial, por su evidente mayoría, con los perros.
A raíz del suceso ocurrido la semana pasada en Pazos de Borbén, donde un can de la raza pit bull mató a un niño de dos años, han corrido ríos de tinta, se han llenado muchos minutos de televisión y, como no podía ser menos, se han realizado mil y una declaraciones demagógicas de los políticos de turno. De los que tienen responsabilidades y los aspirantes. Al final, como con santa Bárbara, todo se acabará tan rápido como ha empezado y hasta el nuevo suceso este problema dormirá el sueño de los justos. Aunque ya en otras ocasiones hemos tocado este asunto, por su gravedad, insistiremos. Si cualquier persona se da una vuelta por los ayuntamientos de la comarca comprobará en pocas horas como la mayoría de los dueños de perros incumplen todo lo que se puede incumplir y más. Las más comunes son la ausencia de correas o bozales, la recogida de los excrementos, la falta de identificación y jugar con ellos en lugares prohibidos. Un factor muy común es que, ante alguna reprimenda por parte de una tercera persona, los dueños aparentan desconocer las mínimas reglas o normas que les afectan.
¿Por qué ocurre esto? Pues es bien sencillo: la nula preocupación y total pasividad de las Administraciones competentes con el problema. Díganme sino qué hace cualquier gobierno de la comarca sobre este asunto. Alguna tímida campaña puntual y poco más ¿Y los cuerpos de seguridad? Casi nada. Eso sí, cada vez que sucede algo, declaraciones de intenciones, golpes de pecho, caras de preocupación y? nada más. Si usted va a la playa, en multitud de ocasiones se verá molestado o molestada por algún perro. O cruzará de acera cuando vea a algún burro acompañado de un perro de raza peligrosa sin correa ni bozal (a veces dudando de quién puede ser más peligroso). Otras deberá abandonar zonas de paseo porque hay perros sueltos fuera de sus casas, que le atacan un día sí otro también. Sin mencionar las carreras con «obstáculos» por las aceras y calles. ¿Cuántas multas han metido cualquiera de los municipios del Barbanza por este concepto? ¿Cuántos apercibimientos o expedientes se han cursado?.
Cada día somos más personas y más animales de compañía. Cada día están más masificadas las playas, zonas de paseo y parques. O establecemos unas reglas y las hacemos cumplir, o el problema no dejará de aumentar. Está demostrado que la mentalización ha de empezar por una política punitiva por parte de las Administraciones que toque en el bolsillo de quienes incumplan las normas. Y no hay otra manera. Yo, al menos, las veces que he intentado dialogar con algún dueño que infringía la normativa, en el mejor de los casos, no he hallado respuesta.