Barbanza se queda sin estrellas

Tras espectaculares conciertos a cargo de artistas de primera fila, los concellos han decidido dar un giro a las celebraciones; solo Noia se mantiene en el candelero


ribeira/la voz.

Miguel Bosé y su inseparable corazón malherido atraerán en agosto, concretamente el día 24, a una marea de incondicionales del amante bandido. Será en Noia, en el marco de las fiestas de San Bartolomeu. Los barbanzanos que ansíen presenciar un gran concierto sin traspasar las fronteras de la comarca ya pueden marcar esta fecha en rojo en sus agendas, puesto que todo indica que Bosé será el único artista de primera fila que actúe en la zona este verano. En el resto de los concellos, y siguiendo la tónica de los últimos años, parece que va a optarse por racionalizar el presupuesto con programas más completos y variados, eso sí, sin grandes estrellas.

Atrás quedan aquellos carteles festivos que dieron pie a caravanas interminables, a conductores al borde la locura en busca de un hueco en el que aparcar y a plaza abarrotadas de barbanzanos y forasteros. Y es que, la lista de grandes artistas que pasaron por la comarca es extensa. La fiebre por las estrellas musicales comenzó en la década de los noventa. Muchos recuerdan todavía el colapso que sufrió Boiro con la visita de Marta Sánchez. Por aquel entonces, incluso Mazaricos se subió al carro de los conciertos de caché contratando a Juan Pardo coincidiendo con la fiesta de la Fervenza.

Pero fue coincidiendo con el cambio de siglo cuando Barbanza pasó a ocupar un lugar privilegiado en las agendas de los aficionados a los grandes conciertos. Boiro seguía haciendo historia con Ella Baila Sola, Nuria Fergó o M-Clan; mientras Ribeira registraba llenos con David Civera y Sergio Dalma. Este último también dejaba el pabellón alto en A Pobra, donde igualmente fueron sonadas las actuaciones de Marta Sánchez y David Bustamante.

A la cabeza del ránking

Si hubo una localidad que siempre destacó fue la noiesa, tanto por la cantidad de grandes conciertos como por su variedad. Por esta villa pasaron desde Lolita Flores y Pimpinela hasta los números unos de las listas de ventas, por ejemplo, El Canto del Loco, Malú, Amaral, Café Quijano, La Oreja de Van Gogh y Melendi. Del mismo modo, las gaitas de Xosé Manuel Budiño y Cristina Pato resonaron en una histórica Noia que también dio cabida a bandas de rock como Los Suaves.

Mucho tienen que cambiar las cosas para que aquellos inolvidables carteles vuelvan a ser foco de atención en los escaparates de la comarca. Los mandatarios locales hablan de cambio en la orientación de las fiestas y apuesta por programas más variados para explicar la ausencia de estrellas en las principales celebraciones, aunque lo que está claro es que la cuestión económica influye, y mucho, en el giro de 180 grados que se ha dado en Barbanza.

Contratar a un artista de primera fila supone un desembolso demasiado grande y recaudar los fondos necesarios implica ir puerta por puerta y apelar a la colaboración de comercios, locales hosteleros y empresas. En definitiva, muchas horas de trabajo que no siempre se ven recompensadas en las aportaciones conseguidas.

En vista de esta situación, fue el anterior concejal de fiestas boirense, el fallecido Javier Cortés, quien, en el año 2004, puso el problema encima de la mesa y le buscó una solución. Él optó por reducir el petitorio a empresas, hostelería y comercio; y también por modificar drásticamente el programa, potenciando a los grupos y asociaciones del propio municipio. Fue así como nació la Mostra das Culturas.

El ejecutivo mantiene la filosofía que sembró Cortés: «Non nos interesa tanto rexistrar un abarrote un día, como ter unha presenza de visitantes constantes ao longo de todas as xornadas festivas. Consideramos que o actual programa chega a un maior número de persoas, xa que hai orquestras, concertos para a mocidade e a Mostra das Culturas», explicó el primer teniente de alcalde, Juan Jesús Ares.

De la misma forma de pensar es el regidor pobrense, Isaac Maceiras, quien descarta recurrir a artistas de primera fila: «Unha actuación estelar é moi custosa e supón renunciar a un programa amplo e variado. Consideramos que non compensa».

El panorama es similar en Ribeira. Allí, ante las dificultades económicas para financiar grandes conciertos, se decidió en el 2004 probar suerte obligando a los espectadores a pasar por taquilla para ver en directo a Fran Perea. Quizá el cantante no tenía el suficiente tirón, pues lo cierto es que la experiencia fue un fracaso.

En el otro lado de la balanza está el ejemplo de Noia. En esta localidad, las grandes actuaciones son de pago y el sistema funciona, puesto que año tras año se registra una afluencia importante de espectadores. Eso sí, para garantizar el éxito se recurre a números uno.

La excepción

Este concello es el único que mantiene en Barbanza la política de aderezar las fiestas con importantes conciertos, aunque ya no es lo que era, puesto que hace unos años, los buenos grupos llegaban a pares o incluso por partida triple. De hecho, Melendi coincidió con Pimpinela en el 2006, mientras que el Canto del Loco, La Unión y Cristina Pato habían compartido cartel dos años antes.

Y mientras la manida crisis o el recurrido cambio de filosofía son los argumentos esgrimidos por los concellos para recortar el presupuesto de las fiestas, el debate sigue latente en la calle. Buena parte de los vecinos consideran que la carencia de grandes atracciones resta importancia a las celebraciones y, por lo tanto, afluencia de público. La teoría es compartida por el sector hostelero que, en algunos lugares, ha optado incluso por no rascarse tanto el bolsillo.

Es más, hay vecinos y hosteleros que serían incluso partidarios de contratar a artistas de primera fila aunque verlos en directo supusiera pasar antes por taquilla.

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