Cómo aprender a ser un héroe

BARBANZA

Más de 300 niños de entre 7 y 12 años participaron en el primer día de la Semana da Prevención de Ribeira, donde siguieron las lecciones de bomberos y Protección Civil

28 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La mañana de ayer se convirtió en un sueño hecho realidad para más de trescientos jóvenes de entre 7 y 12 años que participaron en la primera jornada de la Semana da Prevención, que se celebra hasta mañana en el polideportivo de A Fieiteira, en Ribeira. Durante unas horas, alumnos de los colegios de Palmeira y O Grupo se convirtieron en pequeños héroes ataviados con los trajes y complementos propios de los bomberos y los voluntarios de Protección Civil, y estudiaron cómo manejar las herramientas de rescate. De la mano de estos profesionales, aprendieron también sabias lecciones para saber cómo reaccionar ante una situación de emergencia y pequeñas pautas para evitar momentos de riesgo. Tal era la emoción de los pequeños que algunos ya afirmaban que de mayores serían bomberos.

El polideportivo está dividido en varios espacios, por los que los alumnos, en grupos de cincuenta, iban pasando para aprender cosas diferentes. En uno de los talleres impartieron clases de seguridad vial, con exposición de señales y vídeos incluidos, y en otra les dieron consejos sobre cómo actuar en caso de un peligro, como puede ser un incendio. Pero, sin duda, lo que más les gustó a los pequeños fueron las actividades prácticas. En una de las carpas, les mostraron el material de salvamento, e incluso pudieron probar un equipo de respiración de buceo. Pesa casi diez kilos, pero eso era lo de menos: «Pude con el oxígeno sin problemas, pero lo que más me gustaría es probar la moto de agua», relataba emocionado David, un alumno de 9 años de O Grupo.

Primeros auxilios

También disfrutaron mucho en el taller de primeros auxilios. Fran y Mariano les presentaron a los pequeños un muñeco llamado Ani, al que le practicaron la respiración artificial bajo la atenta mirada de los pequeños, que no dudaban en adelantarse a las lecciones de los profesionales: «¡Hay que hacerle el boca a boca!», decía uno; «¡hay que ponerle esa cosa que da calambres!», decía otra. También aprendieron a inmovilizar a un herido. Además, los chavales tuvieron la oportunidad de usar la manguera e incluso se lanzaron en tirolina. Algunos tenían algo de miedo al principio, pero la curiosidad pudo más y, al final, casi todos quisieron probar la experiencia.

Hoy participarán casi 400 alumnos de los colegios de Artes, Galaxia, Oleiros y Aguiño.