Vecinos de Escarabote exigen pasos de cebra para poder cruzar la AC-305

M. Gómez? / ?M. Hermida

BARBANZA

23 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

De un tiempo a esta parte, los residentes a orillas de la carretera AC-305 a su paso por Escarabote deben armarse de paciencia, y de precauciones, para cruzar de un lado a otro del vial. Llevan haciéndolo dos meses, desde que la consellería echó una nueva capa de aglomerado que tapó los pasos de peatones que estaban pintados sobre el asfalto, pero están empezando a cansarse de una situación que además ha provocado más de un susto a algún viandante.

«Aínda non pasou nada, pero isto non pode estar así», comentaba una vecina que tiene su casa pegada a la carretera. Desde que entró en funcionamiento la autovía barbanzana, el tráfico rodado en la carretera comarcal se ha visto notablemente reducido, pero, aún así, la travesía de Escarabote sigue siendo una de las zonas más transitadas del municipio boirense, no solo porque enlaza con el término pobrense, sino porque hay un buen número de viviendas y negocios levantados a ambas márgenes de la vía. Esto supone que el tránsito de peatones sea también elevado, y ahí empiezan los problemas.

No hay pasos de cebra y esto complica mucho la vida a los vecinos: «Non hai por onde cruzar, aquí non para ningún coche». Se da la circunstancia de que en algunos puntos aún están colocadas las señales verticales que indicaban la existencia de un paso de peatones, pero las rallas blancas han desaparecido. Así, por mucho indicador que haya, los vehículos pasan de largo sin detenerse ante los viandantes: «Dá igual que sexan nenos que vellos, que vente e chova ou que quente o sol, ninguén se detén para deixarche pasar», se quejaba un vecino.

Espera

«Xa podes botar toda a semana aí ao alto, ao pé da estrada que non che para ninguén», decía una señora mayor que vive junto a la carretera comarcal. Y es que, además del peligro que supone cruzar por un lugar transitado sin un paso de peatones que invite a los conductores a, al menos, reducir la velocidad, la ausencia de rallas pintadas sobre el asfalto tiene como consecuencia que los viandantes se eternizan para intentar pasar al otro margen del vial esperando que algún coche se detenga.

La Xunta, de la que depende el vial, llevó a cabo unas obras para mejorar el firme en la travesía hace un par de meses. La actuación en sí también tuvo su propia historia, puesto que quince días después de aglomerar, el asfalto se levantó y fue preciso repetir la operación. Si entonces fueron los conductores quienes mostraron su extrañeza, ahora son los viandantes los que se preguntan por qué, a estas alturas, aún no se han pintado los pasos de peatones.

Lluvia

La respuesta a esta pregunta la apuntaban ayer desde el Concello de Boiro, aunque sea la Xunta la que debe acometer la actuación: la lluvia.

Las precipitaciones apenas han dado tregua desde que comenzó el invierno, y su presencia impide que los operarios puedan pintar los pasos de cebra en condiciones. Al parecer, está previsto realizar una intervención para solucionar el problema en cuanto escampe.