El boirense José España formaba parte de la banda de música de Santiago cuando, en 1976, fue requerido por el centro cultural de Taragoña para impartir clases de solfeo. Desde entonces, siempre estuvo ligado a la agrupación infantil de Taragoña.
-¿Qué recuerda de aquellos comienzos?
-Fueron muy duros, puesto que había niños de solo 10 años, pero poco a poco salimos adelante.
-¿Qué tenía de especial aquella banda?
-Sobre todo, que se trataba de chiquillos y que interpretaban un repertorio muy variado. Les preparaba música popular, con la que amenizaban fiestas y romerías, pero también les arreglaba piezas clásicas.
-¿Por qué desapareció?
-Sobre todo, por el afán de los padres y de los propios chiquillos, que ya no eran unos niños, de buscar trabajo en orquestas y grupos de carácter profesional.
-¿Y qué hizo usted después?
-Seguir en este mundo. Monté bandas en Negreira, Santa Comba, Mazaricos y Boiro. Esta última es la única que sigue funcionando en la actualidad. Las bandas gustan, pero los concellos no les dan importancia y por eso es difícil sacarlas adelante. Ahora me dedico a componer y formo parte de Menestreis.