La rumana Mariana Greceanu celebró recientemente su primer aniversario en Galicia, donde ha trabajado en la hostelería tanto de propietaria como de empleada.
-¿Qué tal ha sido su primer año en Galicia?
-El primer año siempre es un poco difícil. Vengo de un país con unas costumbres muy diferentes y aún tengo mucho que aprender. -¿Cómo se trabaja en Rumanía? -Cada país tiene sus propias costumbres en la hostelería. En Rumanía lo más importante es servir bien al cliente. Pero allí el jefe no trabaja, o no tanto como los empleados, mientras que aquí todos se emplean por igual. -¿Prefiere ser propietaria o empleada? -Me parece igual, el caso es trabajar. Cada bar tiene sus características y en la hostelería y en la vida cada día se aprende una cosa nueva. Siempre estás aprendiendo. Tuve la oportunidad de trabajar que me dio mi prima Daniela y ahora ya no pienso en regresar. Me gustaría mucho quedarme aquí. -¿Qué le llamó más la atención de Galicia? -En Galicia la gente vive siempre la vida con alegría, y además una mujer tiene aquí el derecho a vivir independiente. No me fue tan fácil acostumbrarme, porque yo hasta entonces nunca había salido por las noches ni había bebido alcohol. Me costó mucho comprender la forma que tienen aquí de divertirse.