La consellería de Medio Ambiente cuantifica la inversión en estas carreteras en un total de 118 millones
04 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La autovía de Barbanza, con poco más de 40 kilómetros, puede decirse que es, al menos en el capítulo de infraestructuras, la gran herencia del bipartito de Touriño y Quintana en la comarca. Si se cumplen los planes del ejecutivo de Feijoo, plasmados en el plan Move, los conservadores también pondrán su sello a un trazado cuya longitud casi es similar a la de la autovía. Sin embargo, no se trata de la construcción de una única carretera, sino de la puesta en marcha de cinco variantes que, conjuntamente, suman unos treinta kilómetros. Los lugares que contarán con circunvalación, según las previsiones de la Consellería de Medio Ambiente, son Muros, Outes, Noia, Santa Uxía y Portosín. La variante más larga, tal y como está planificado en el Move, es la de Portosín. Se prevé construir una carretera de un total de siete kilómetros, con un presupuesto de 21,3 millones de euros. Le seguirá de cerca Muros, con un total de 6,7 kilómetros y hasta 24,7 millones de euros. Solamente unos metros por detrás está la de Santa Uxía, que se prevé que alcance los cinco kilómetros y que cuente con una partida de 15,25 millones de euros y ya por último estarían las de Noia y Outes, de 4,8 y 4,7 kilómetros y 38,9 y 21 millones de inversión respectivamente. Solamente viendo los números, llama la atención una circunstancia. Aunque la circunvalación llamada a acabar con los históricos colapsos de tráfico en Noia es la más corta, su presupuesto es mucho mayor que el previsto para el resto. Esta circunstancia tiene una explicación. En el caso noiés, se trata una variante de altas prestaciones, es decir, con características de vía de alta capacidad. En cuanto al resto, son carreteras estructurantes, es decir, que no pueden compararse con una trazado tipo autovía. Horizonte lejano Como el resto de obras incluidas en el plan Move, si la buena noticia es que se prevé realizarlas, la mala es que los plazos para llevarlas a cabo son bastante amplios. Y es que el plan Move tiene un horizonte de actuación desde el 2010 hasta el 2015, por lo que pueden pasar años antes de que empiecen a ejecutarse las citadas circunvalaciones. Por el momento, las que están más adelantadas son las de Outes y Noia. En el caso outiense, el bipartito ya dejó iniciadas las obras y, actualmente, ya se pueden observar los pilares del puente que incluye la variante, llamada a evitar desplazamientos por el centro de A Serra. Se trata de una infraestructura que va desde Rivasdemar hasta Langaño, para así sortear el estuario del río Tines. La obra no solo la esperan como agua de mayo los outienses, sino los muradanos y los carnotanos, que verán acortada la distancia y el tiempo para viajar hasta ciudades como Santiago de Compostela. En cuanto a la de Noia, tras años de polémicas y más polémicas, lo último dicho por la Xunta es que prevé licitarla este mismo año y ponerla en servicio a lo largo del 2011.