La fiesta patronal del Cuerpo Nacional de Policía congregó en Ribeira a autoridades locales y comarcales que destacaron la labor que realiza la comisaría de la ciudad
03 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En una jornada impropia de otoño, por las altas temperaturas que invitaban a abandonar uniformes, trajes y corbatas, el Cuerpo Nacional de Policía celebró en Ribeira la fiesta patronal, en honor de los santos Ángeles Custodios. Es esta una cita anual con invitados fijos, por eso, en cada encuentro, se hace una especie de balance sobre el verano, sobre el año, sobre los tiempos que corren... todo es comentable, incluso la liga de fútbol, o que el 12 es el Pilar y toca acudir a la celebración de la Guardia Civil, sin olvidar el Loreto, que el 10 de diciembre convoca a todos en el Escuadrón de Vigilancia Aérea número 10 (EVA-10).
Al inspector jefe José García García le corresponde el papel de anfitrión y ya a las puertas de la iglesia de Santa Baia da la bienvenida a las autoridades, arropado por el personal a su mando, entre ellos veteranos como Rilo -cuya función en la celebración es la lectura de las Escrituras, que este año cedió a una alumna-, Vázquez, López, Castillo o Saúl, a los que hay que sumar los agentes jubilados, entre los que siempre está José Díaz, ex responsable de la comisaría de Ribeira, y, este año, los cinco alumnos.
En la celebración eucarística a cargo de Cesáreo Canabal Castro, el sacerdote siempre deja mensajes hacia los funcionarios de este cuerpo de seguridad del Estado, por lo general centrados en el papel de la policía en la sociedad, a cuyos integrantes transmite peticiones de comprensión hacia los más desfavorecidos de la sociedad, refiriéndose a los delincuentes.
El sacerdote echó mano de una frase de Churchill para resumir el papel que, a su juicio, deben empeñar los agentes: «El más grande es aquel que teniendo poder, en lugar de ejercerlo, sirve a los demás».