Bomberos a prueba de vértigo

BARBANZA

Los profesionales del parque de Boiro realizaron ayer prácticas en Cespón, dentro de un curso de rescate en altura

30 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Renovarse o morir. Esta máxima, aplicada prácticamente a cualquier ámbito, es asumida también por los bomberos del parque boirense. Cada año, todos deben superar al menos un curso de formación y reciclaje, y en esta ocasión les tocó poner a prueba su capacidad para moverse con soltura a varios metros del suelo. Ayer, en Cespón, realizaron unas espectaculares prácticas de rescate en altura.

Tras una primera jornada teórica, celebrada el lunes en el parque, los profesionales boirenses se enfrentaron ayer a una arriesgada prueba de rescate en barrancos. Y, en busca de un terreno abrupto y escarpado que reprodujese lo más fielmente posible las condiciones en las que tendría lugar una operación de salvamento de verdad, los bomberos se desplazaron a Cespón. Uno de los viaductos que cruza sobre la autovía barbanzana en la parroquia boirense fue el lugar elegido para una práctica que llamó la atención de los conductores que en la mañana de ayer circulaban por la vía de alta capacidad.

En la operación, los especialistas contaron con la ayuda de una autoescalera automática que les permitió completar el ejercicio con éxito.

Situaciones difíciles

El curso en el que estos días participan los bomberos de Boiro tiene como objetivo prepararles para el rescate de personas en situaciones especialmente difíciles. De ahí que para la práctica de ayer tuvieran que desplazarse a Cespón. Hoy, en cambio, los ejercicios continuarán en el propio parque, donde los profesionales tendrán que hacer frente a una operación de salvamento en edificios.

De lo que se trata es de no oxidarse. De ahí la realización de ejercicios prácticos «e de aprender novas técnicas». «Hai que ir reciclándose para estar preparado para calquera cousa», explicaba uno de los bomberos boirenses que participó en las pruebas de ayer. Todos los profesionales del parque asisten al curso, compuesto por clases teóricas y ejercicios prácticos, una actividad obligatoria para que todos estén en plena forma y al tanto de las nuevas técnicas e instrumentos para afrontar las situaciones de peligro con las que pueden encontrarse en su trabajo.

Formación continua

Que duda cabe, el de bombero es un oficio difícil, y además requiere una formación continuada. Por eso, para estar preparados para cualquier contingencia, el personal de extinción de incendios está obligado a realizar al menos un curso al año.

En estas actividades se tocan distintas especialidades para que estos profesionales puedan responder en cualquier situación de emergencia, que se complementan con los cursos que cada cual realiza por su cuenta.