Los alcaldes veranean en el despacho

E. Otero

BARBANZA

Salvo alguna que otra excepción, los mandatarios de la comarca seguirán al pie del cañón todo el verano y disfrutarán de apenas unos pocos días de descanso

05 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Como cualquier otro trabajador, los alcaldes de Barbanza esperan la llegada del verano para tomarse unas vacaciones, aunque, al final, la mayoría apenas disfrute de unos pocos días de descanso. Eso sí, todos, incluso los que apenas variarán su jornada laboral durante lo que queda de estío, aguardan con ilusión unas jornadas en las que podrán aparcar la corbata en casa y alejarse de sus obligaciones.

Carlos López Crespo, el alcalde de Outes, es un afortunado entre sus homólogos de la comarca, puesto que contará con todo un mes de descanso: «Agosto enteiro, do 1 ao 31, penso estar lonxe das labores do Concello. Chego ata o estremo de pasar ao pé da porta e nin entrar a saudar», comenta. Sin embargo, no va a aprovechar el mes para viajar, «si acaso algunha escapada a Portugal, a comer caldeirada», porque prefiere dedicar su tiempo libre a su familia y aficiones, como «pescar cos amigos e sachar coles e tomates na horta da casa». Para él es un misterio por qué otros regidores no cogen vacaciones: «Ás veces, as cousas van mellor cando non andamos nós polo medio», bromea.

Sin vacaciones

Tal vez podría solucionarle la duda José Oreiro, regidor de Carnota, con quien comparte el gusto por la horticultura, aunque este último tenga menos tiempo para practicarla. «¿Vacacións? Pero, ¿os alcaldes teñen vacacións?», inquiere fingiendo sorpresa para, a continuación, relatar que en su anterior mandato, entre el año 95 y el 99, no tuvo más que días sueltos de descanso, y este verano se tomará solo una semana para viajar a Lanzarote con su familia.

Otro que espera tomarse un tiempo de asueto, aunque sea poco, es Santiago Freire. Al gobernante de Lousame el trabajo le tiene tan atareado que todavía no ha podido planificar su verano, aunque su intención es tener al menos «algunos días sueltos para ver cosas nuevas por Galicia».

En Porto do Son las cosas pintan aún peor: «Ninguén do equipo de goberno collerá vacacións este ano», explica su alcalde, Manuel Tomé, quien ni siquiera reducirá su jornada laboral en agosto, por lo que no tendrá ocasión de dedicarse a su pasatiempo favorito, el deporte: «É a obriga que vén co cargo», apostilla.

Donde sí han acortado ya las horas que pasan en el edificio consistorial es en Boiro: «Agora entramos ás oito e media e saímos ás dúas e media, en total, unha hora menos que antes». A pesar de ello, Xosé Deira recuerda que desde hace seis años no tiene «unhas boas vacacións». Este verano su intención es arañar algún tiempo en septiembre.

Aunque no todos los políticos tienen jornadas tan sacrificadas: desde el Ayuntamiento de A Pobra, Isaac Maceiras espera ansioso la segunda quincena de agosto: «Mi verano es la familia: pasear con mis nietos y que ellos disfruten de su abuela y de mí». Aún así, también reserva parte de su tiempo a pescar con sus amigos y a la literatura, a la que dedica pocas horas desde que está en la alcaldía: «A ver si acabo Romance de Lobos, de Valle-Inclán», comenta en referencia al escritor arousano.

Libros de verano

Mientras los gustos literarios del alcalde de A Pobra van acorde con su cargo, en el caso de Domingos Dosil sus lecturas concuerdan con su ideología: el mandatario muradano, del BNG, espera tener tiempo durante sus días de asueto para «ler algúns tomos de literatura da Xeración Nós», precursores del sentimiento galleguista, así como ampliar sus conocimientos sobre ese tema. Dosil ya sabe que este año tendrá la segunda quincena de agosto para esa tarea, que compaginará con viajes a Santiago y con reuniones con sus amigos de la Confederación Galega de Discapacitados, que él presidió algún tiempo.

Otro alcalde con sus días libres planificados de antemano es el de Ribeira: José Luis Torres es un apasionado del mar que, año tras año, dedica sus jornadas de descanso a la vela. De este modo, el político espera participar en una de las regatas por etapas más importantes, la Rías Baixas Martín Códax, que pasa por aguas arousanas. A pesar de ello, Torres no podrá desconectar por completo de su trabajo, ya que le mantendrán constantemente informado de las incidencias que se produzcan en el Concello.

Salvo excepciones, los gobernantes de la comarca miran con incertidumbre hacia sus vacaciones, que serán arañando espacio al tiempo.