El inicio del ciclo de teatro infantil de Ribeira no podía ser más exitoso. Casi trescientas personas abarrotaron el auditorio para presenciar las dos primeras funciones. De inaugurar la muestra se encargaron catorce chiquillos del grupo del Anpa de Palmeira, que pusieron en escena Solo hay un camino . La importancia de la obra radica en que fue escrita por dos de las componentes de la compañía, Ariadna Asorey Abelleira y Marina Díaz García . Además, una decena de personas colaboraron en los trabajos de vestuario y maquillaje. Todo bajo la dirección de Segundo Durán Guillén , que para la ocasión contó con la ayuda de Carmen Peña Otero . Lo cierto es que los chiquillos derrocharon todo su arte sobre el escenario y demostraron que se habían esforzado al máximo para dejar a su cole en un buen lugar.
También actuaron como auténticos profesionales los alumnos del colegio A Milagrosa de Oleiros, que se atrevieron con una adaptación de uno de los clásicos preferidos por el colectivo infantil, Blancanieves . De dirigir a los dieciséis actores que se subieron al escenario del auditorio se encargó Domingo Armental , que también asumió las labores de preparación del decorado, para lo que contó con la ayuda de profesores del centro educativo. A mayores, un equipo formado por ocho personas prepararon el vestuario y maquillaron a los actores. Como recompensa, los escolares recibieron un fuerte aplauso y un sinfín de felicitaciones por parte de sus compañeros de escuela y de los familiares que siguieron la representación. Auditorio repleto para la segunda jornada. Igual de exitosa que la inauguración fue la segunda jornada de la Mostra de Teatro Infantil de Ribeira, promovida por la Concellería de Cultura, con Luciano Fernández al frente, que se desarrolló la noche del martes. En esta ocasión, los jóvenes actores del colegio Bayón fueron los primeros en tomar el escenario del auditorio. Lo hicieron vestidos, en su mayoría, de blanco y rosa, para presentar un montaje titulado Titiritesa . También en este caso, Domingo Armental se encargó de la adaptación del texto y de la dirección. Lo cierto es que no lo tuvo nada fácil, puesto que fueron 25 los chiquillos a los que tuvo que coordinar para que la función resultara un éxito. También fue fundamental la participación de las quince personas que se encargaron de preparar los decorados y el vestuario. Pequeñas y floridas margaritas. Tras los alumnos del Bayón tomaron el escenario sus colegas del Galaxia. Ataviados como si de auténticas flores se tratara, los chiquillos presentaron un divertido montaje titulado O xardín da avoa Margarida . Se trata de una obra escrita y dirigida por Cipriano Fernández , de cuya puesta en escena se encargaron una veintena de artistas. Junto a ellos trabajaron sin descanso las doce personas que prepararon el decorado y maquillaron a los pequeños actores. El ciclo teatral de Ribeira se prolongará hasta el sábado, por lo que los aficionados tienen tiempo de sobra para disfrutar con las actuaciones de los más pequeños.