Siete edificios públicos de Barbanza están sin estrenar o infrautilizados

BARBANZA

Hay locales que han sido inaugurados oficialmente y todavía no se sabe cuándo funcionarán

06 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Al menos siete edificios públicos de Barbanza cuyo coste de ejecución superaron los cuatro millones de euros, financiados con dinero procedente de varias Administraciones, están infrautilizados o a merced del deterioro y los actos vandálicos porque continúan sin usarse una vez concluidos. A estos hay que sumar actuaciones que se paralizaron y llevan ya tanto tiempo en espera que no se sabe si algún día se reanudarán los trabajos o proyectos que parece que nunca van a verse culminados.

Hay casos singulares, como el de la lonja de Portosín. Fue inaugurada a finales de agosto y, por el momento, los marineros no saben cuándo van a poder poner el primer pie dentro. Tiene luz y agua de obra a la espera de adjudicarse la concesión. Lo más curioso es que, según relata el patrón mayor, Eduardo Carreño, los marineros solicitaron permiso a Portos para utilizar una dependencia que hay destinada al almacenaje de cajas y el ente autonómico pretendía cobrarles 29,86 euros por día. La situación llega a tal extremo que los profesionales echan las redes en la explanada que se construyó detrás, pero carecen de permiso para hacerlo porque la obra no está recepcionada. Carreño no duda en afirmar: «Estanos causando moitos prexuízos».

Extremo opuesto

En el extremo opuesto se encuentra la casa de cultura de Xuño; comenzaron a edificarla hace nueve años y solo se han levantado tres casetas. Lo peor es que el alcalde de Porto do Son, Manuel Tomé, dice que lo hecho no sirve para nada y hay que tirarlo abajo. Ahora está intentando que Cultura financie la ejecución de otro proyecto.

Noia tiene otro caso paradigmático, el centro ictiogénico, situado junto a la central hidroeléctrica del Tambre. Fue inaugurado en el 2004 y todavía continúan sin estar muy claros los motivos por los que no ha entrado en funcionamiento. Diversas fuentes apuntan a la existencia de problemas técnicos.

Entre los ejemplos de obras infrautilizadas figura la fuente de A Cachada, que solo se enciende un par de horas al día y ni siquiera se conecta la música.