Cuando tenía solo 11 años, María Consuelo montó un puesto de venta e intercambio de novelas que con el tiempo se transformó en librería
02 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Todavía estudiaba en el colegio cuando María Consuelo Mirás Cores, Chelo , abrió su primer puesto de venta de libros, en 1955. La idea de montar su propio negocio con 11 años le vino por una amiga de su hermana, que se sacaba un dinero con el intercambio de novelas de Corín Tellado y Marcial Lafuente Estefanía. Chelo pensó que ella podía hacer lo mismo y en la sastrería que su padre tenía en la calle General Franco de Ribeira se buscó un hueco.
La visión emprendedora de aquella pequeña demostró no ser ningún capricho pasajero y poco a poco el puestito se convirtió en negocio. Después su padre trasladó la sastrería para un local nuevo emplazado en Rosalía de Castro y allí le acompañó Chelo. En ese mismo bajo continúa abriendo sus puertas 363 días al año la Librería Mirás: «Este es un negocio al que hay que dedicarle mucho tiempo, es un poco esclavo. Había domingos por la tarde en los que estaba paseando con mis amigas y los clientes me decían si podía abrirles porque querían una publicación».
Entre tebeos del Capitán Trueno , Esther y su mundo , El Jabato , Roberto Alcázar y Pedrín y cuentos de Sisi emperatriz fue haciéndose mocita y no tuvo necesidad de salir de la librería para encontrar a su príncipe azul. La afición de Francisco González por la lectura lo llevó a traspasar muchas veces el umbral de la tienda y así, libro a libro, fueron conociéndose, hasta que decidieron casarse: «Cuando yo estaba embarcado me mandaba libros», recuerda su marido.
Transcurrido algún tiempo Francisco cambió el mar por la tierra y formó con su Chelo un lazo perfecto en el mundo de la librería y la papelería: «Mi mujer domina la papelería y yo los libros. No sé jugar a las cartas ni al dominó, en mi tiempo libre me entretenía leyendo. Además, para trabajar en esto hay que estar al día».
Escuchando hablar a Francisco uno se da cuenta de que en el oficio de librero también hay mucho de psicólogo: «Mucha gente viene porque quiere regalar un libro y no sabe cuál, tienes que aconsejarle. Los libros no son manzanas. Tienes una gran satisfacción cuando ese cliente regresa y te dice que acertaste de pleno».
Chelo y Francisco son padres de tres hijos, dos de los cuales, Teresa y Francisco, familiarmente Quico, han decidido seguir la senda familiar y hace más de una década que fundaron, también en Ribeira, la Librería Mirás 2.
Teresa estudió administrativo, pero reconoce que le atraía más el mundo de la literatura: «Yo siempre estuve aquí de pequeñita. Cuando comencé a trabajar venía por las tardes. Hacía puzles y leía cuentos».
A su madre le encanta que sus hijos continúen con el oficio: «Les enseño todo lo que sé y lo que me gusta es que le tengan el mismo cariño que yo».
De hecho, Chelo y su marido se retirarán el próximo año, y Teresa y su hermano se quedarán al frente de los dos establecimientos.
A Quico siempre le gustó el oficio de librero y después de haber ampliado el negocio ya tiene en mente una nueva expansión para abrir la tercera tienda: «Estoy muy satisfecho de proseguir con el negocio de mis padres. La verdad es que desde pequeño me gustó mucho».