Cuando negociar es obligatorio

M.?H.

BARBANZA

La guerra que hay en la comarca para gestionar el programa Leader no se entendería sin conocer qué había antes de que surgiese la discordia y cómo avanzaron las cosas después de que Medio Rural dejase clara su postura. La cuestión es que durante años Barbanza gestionó un programa de fondos europeos, llamado Proder, y que Muros y Noia hicieron lo mismo con un plan idéntico a través de la entidad Asociación Rural de Desenvolvemento Ría Muros-Noia. Eran dos organismos con presencia de la Administración, la sociedad y el sector empresarial que gestionaban lo mismo pero con estructuras y formas de actuar bastante diferenciadas.

El caso es que el proyecto a través del que tenían dinero llegó a su fin. El Proder expiró. Y la convocatoria de otro programa con fondos de la UE, el Leader, en principio podía seducir a ambas entidades. ¡Cómo no iba a hacerlo! Era toparse de nuevo con dinero llegado de Bruselas para sacarle provecho en el rural de Barbanza, Muros y Noia.

Cambio radical

Sin embargo, antes de que se supiese a cuánto ascendían las ayudas o cualquier otra cuestión, Medio Rural -que es la que gestiona en Galicia el Leader- puso las cartas sobre la mesa. Dijo que tocaba unirse y que esas comarcas que antes caminaban por separado ahora tenían que gestionar conjuntamente esos fondos europeos. La noticia cayó como un jarro de agua fría, por ejemplo, a algunos alcaldes, que incluso amenazaron con movilizarse para que hubiese dos Leader. Sin embargo, la algarada de los regidores se quedó en agua de borrajas y Medio Rural nunca dio el brazo a torcer.

Nuevos aires

Fue en ese escenario, ya de por sí complejo, cuando surgió Tamaria, un grupo que no tenía que ver con ninguno de los anteriormente citados, y que pretendía gestionar el Leader. Poco después de aparecer, desde la Asociación Rural de Desenvolvemento Ría Muros-Noia también dijeron que ellos querían dirigir ese programa y presumieron de la experiencia que tenían con el Proder. En principio, Deloa, contra todo pronóstico, no mostraba interés alguno por la cuestión.

Así las cosas, se empezó a negociar. Y se lograron grandes cosas. Por ejemplo, que la entidad de Muros y Noia y Tamaria firmasen la paz y formasen el Grupo de Desenvolvemento Rural 25, que finalmente heredó el nombre de Tamaria. La cuestión es que, cuando todo parecía ir viento en popa, surgieron dos nuevos contratiempos: algunos alcaldes de la zona noiesa no comulgaron con el nuevo Tamaria y, para complicar más el asunto, resucitó Deloa. Y así se llegó a septiembre; con dos candidaturas Leader y una asignatura pendiente, la de negociar cuanto antes.