Tapas de mejillón gratis en Boiro

BARBANZA

Una docena de establecimientos ofrecen a lo largo de esta semana la posibilidad de disfrutar del producto estrella de la ría arousana preparado de diferentes formas

15 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Este tipo de iniciativas deberían hacerse más a menudo», comentó Emilio Blanco Santos, propietario de un restaurante situado en la avenida da Constitución de Boiro. Durante esta semana, una docena de establecimientos boirenses ofrecen a su clientela la posibilidad de disfrutar de una tapa de este manjar de la ría arousana con cada consumición. Y además, gratis.

«Es necesario impulsar desde la Administración más campañas en favor del mejillón, ya que es la fuente de ingresos de cientos de familias de la comarca, además de ser un escaparate turístico para estas localidades», apuntó Juan Carlos Davila Villanustre, que regenta un restaurante en la avenida de Barraña.

Es la una y cuarto de la tarde, la hora que aprovechan muchos empresarios y empleados para tomar un refrigerio antes de ir a comer a casa. La copa de vino va acompañada de una tapa de mejillones al vapor. «Cortesía de la casa para fomentar este producto», señaló el camarero. Los clientes disfrutan del bivalvo y, si alguien quiere más, el precio de la ración oscila entre los cinco y los ocho euros.

Especialidades

Pero algunos cocineros van más allá a la hora de preparar el producto. «Tengo cuatro especialidades en la carta y otras tres que voy a realizar mañana (por hoy)», adelantó Emilio Blanco. Las enumeró: «Al pimentón, a la vinagreta, al vapor, a la marinera, a la crema y un fideuá». ¿Y la séptima? «Esa es un secreto profesional», sentenció.

Los hosteleros consultados reconocieron que la modalidad que más éxito está cosechando entre la clientela es el mejillón al vapor.

Entre ronda y ronda, los comensales hablan de los Juegos Olímpicos de Pekín, del fichaje frustrado de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid, o del partido de la previa del Barça frente al Wisla. Cualquier tema vale para que las tapas se vayan sucediendo. Mientras, los cocineros continúan preparando kilos y kilos del oro negro de la ría. «Cada semana utilizo entre dos o tres bolsas, unos 80», comentó María del Rosario Lampón, que regenta una cervecería en la calle Borobó. Lo único de lo que se queja algún hostelero es de la falta de aprovisionamiento como consecuencia del parón que llevan a cabo los bateeiros. «A veces no puedo atender toda la demanda», aseguran.

Son las 15.00 horas. Un cliente mira su reloj y le espeta a sus amigos: «Me voy, que mi mujer me va a matar».