Julio y agosto eran meses de mucha actividad porque los turistas aprovechaban para ver viviendas
14 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Desde que empezó el bum de la segunda residencia en la comarca, dos han sido las épocas fuertes: Semana Santa y los meses de julio y agosto. Los veraneantes que se alojaban en pisos de alquiler aprovechaban las vacaciones para ver inmuebles y concretar la compra. Promotores y gerentes de inmobiliarias de toda la zona señalaron ayer que si antes la afluencia de curiosos a sus negocios era de tres o cuatro personas al día, ahora es de un par de personas a la semana. En líneas generales, la práctica totalidad de los consultados cifraron en un 70% la caída experimentada en la demanda de pisos.
Solo en una agencia rianxeira manifestaron que las ventas han caído en picado, pero que los posibles clientes continúan acudiendo a sus oficinas con la misma intensidad de antaño. Otra excepción es el responsable comercial de una promotora con sedes en Ribeira y A Pobra: «Nosotros mantenemos un nivel de ventas similar».
Nuevos escaparates
Por el contrario, en un despacho ribeirense manifestaron que solo han enseñado tres pisos en lo que va de mes. En otro comentaron que ahora son las empresas constructoras las que acuden a las inmobiliarias buscando nuevos escaparates para ofrecer sus pisos, ante las dificultades para darles salida.
Un constructor noiés no ocultó su preocupación porque, según dice, «teño terreo comprado e nas actuais circunstancias non podo obrar e non sei o que nos deparará o futuro. Hai que aguantar».
Precios
En Portosín, otro de los lugares en los que la segunda residencia experimentó un espectacular auge, la situación es similar y la época de las ventas masivas ha cesado, por lo menos temporalmente.
Sin embargo, y a pesar de la crisis, diversos gestores inmobiliarios señalaron que los precios de venta no han bajado y que no se prevé que esto suceda a medio plazo.
Por lo que respecta a las obras iniciadas, los constructores indican que «hai que acabalas como sexa». Generalmente se opta por ralentizar el ritmo de trabajo.
Lo que sí abundan son los solares con grandes carteles en los que se indica que se venden con licencia de obra y proyecto incluidos. Algunos de estos terrenos llaman la atención porque están emplazados en lugares céntricos en los que, en otras circunstancias, los inmuebles que hubieran podido levantarse habrían sido vendidos en un tiempo récord.
El primer síntoma de la crisis en la comarca fue, precisamente, que empezó a proliferar la oferta de parcelas con licencia para obrar. Representantes del sector indicaron que fueron los pequeños promotores, incapaces de hacer frente a nuevas obras cuando los bancos cerraron el grifo crediticio, los primeros que notaron los efectos de lo que se avecinaba. Otros profesionales dicen que la situación empeorará el próximo año.