Los anunciantes no tienen límites

BARBANZA

Aunque hay espacios habilitados para colocar publicidad en las calles, hay quien prefiere ir por libre, elegir sus propios lugares y llenar de carteles la comarca

05 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Cada vez que hay una cita electoral resurgen las críticas sobre el mal efecto que causan paredes, marquesinas y farolas repletas de propaganda política que solo desaparece erosionada por el tiempo. Sin embargo, cada día, al salir a la calle en cualquiera de los municipios de la comarca, los ojos tropiezan, a derecha e izquierda, con carteles publicitarios del estilo más variopinto, desde los rústicos hechos a mano hasta los de imprenta con logotipo y todo. Está claro que, puestos a vender su producto, los anunciantes no tienen límites, por lo menos en la comarca barbanzana.

Uno de los casos paradigmáticos es el de Ribeira, donde hay paredes públicas destinadas en exclusiva a servir de paneles propagandísticos. La imagen de metros lineales de publicidad es la que recibe al visitante que entra a la capital barbanzana por la avenida de Ferrol.

Sin duda, los lugares preferidos por los anunciantes, tanto partidos políticos como cualquier empresa barbanzana o foránea, son las marquesinas de los autobuses, las farolas y los bajos desocupados.

Las mayores «víctimas» son las paradas de los autobuses, cuyos cristales han llegado a aparecer completamente empapelados. Menos mal que a ninguna empresa de transportes se le ha dado por colocar en estos espacios los horarios de los autobuses, porque hubiesen quedado sepultados por la cartelería del partido político de turno y del taller de la esquina.

Curiosidad

Resulta curioso que, por ejemplo, en el cruce del malecón de Cadarso, en Noia, haya unos indicadores en los que pone «anúnciese aquí» en los que nunca se publicita nadie. Por el contrario, en las calles de la villa hay propaganda en los lugares más dispares.

Podría pensarse que son los empresarios con menos recursos quienes recurren a la táctica de darse a conocer en los contenedores de basura y los postes del tendido eléctrico porque carecen de medios para alquilar alguno de los espacios habilitados que hay en las carreteras. Sin embargo, las empresas grandes también empapelan lo que pueden y muchos vecinos no dudan en dejarles utilizar las fachadas de sus inmuebles para que, previo pago, sirvan para indicar a cuántos metros queda el supermercado o donde se encuentra el concesionario más próximo de una determinada marca de vehículos.