Y si apurados van a tener que andar a partir de octubre los conejos que la sociedad cinegética sonense va a soltar en la sierra de Barbanza para no ser abatidos, no menos ágiles deberán ser las perdices. Durante la temporada pasada, el colectivo de cazadores no permitía a sus asociados probar puntería con esta especie, pero ahora están estudiando la posibilidad de levantar la veda decretada de cara a la campaña del próximo invierno.
Todo va a depender de la Xunta de Galicia. No obstante, y al igual que están haciendo con los conejos, la agrupación lleva algún tiempo dando pasos para que la población de perdices vaya a más.
Durante la temporada anterior, soltaron unos cien ejemplares. Y, para la que viene, la idea que tienen, según indicó Ramón Casais, es dejar libres a otros setecientos.
O sea, que a sabiendas de ese dicho que reza «pájaro que vuela, a la cazuela», que se anden con ojo estas gallináceas de la sierra barbanzana si no quieren acabar en el plato, aunque en realidad andan más de lo que se desplazan por el aire.
El colectivo propuso a los socios que, en la medida de sus posibilidades, sembraran gramíneas en las fincas próximas a los montes para que las perdices se alimenten como es debido.