«¿Tú la haces? ¡Tú la pagas!»

BARBANZA

El juez de Granada Emilio Calatayud habló ante 240 estudiantes sobre los derechos y las responsabilidades que tienen los menores y sobre sus castigos «reinsertadores»

02 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Hay quien cree, no sin razón, que las conferencias del juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud, deberían estudiarse como asignatura obligatoria en los institutos. Y también que muchos padres deberían escucharlo para saber a qué atenerse cuando los hijos adolescentes empiezan a desmadrarse.

Dicen de él que va por delante de la sociedad y es conocido por sus sentencias de intenciones reeducadoras. Ayer habló en el Auditorio de Galicia para 240 alumnos de ESO de Santiago y le llamó a las cosas por su nombre, sin eufemismos, invitando a la reflexión a través de numerosos ejemplos en los que la realidad de la delincuencia juvenil supera a la mejor de las ficciones.

Calatayud comenzó su intervención con una declaración de intenciones: «Yo voy de frente y no me voy a asustar de lo que me podáis preguntar, ni vosotros de lo que yo os cuente». Y empezó a contar. Y resumió el día a día de un profesional que lleva juzgados treinta asesinatos, setenta violaciones y unos 13.000 casos de todo tipo que tienen algo en común: todos han sido protagonizados por menores. En el auditorio no se oía una mosca, y los profesores saben bien que no es fácil captar la atención de un número tan elevado de estudiantes como ayer lo hizo Emilio Calatayud.

«Cuando hablo de un chorizo -espetó- estoy hablando de un chorizo de verdad, no de un choricillo de mierda, de un tío duro». Y entonces le advirtió a su juvenil audiencia que todos son menores, «para lo bueno y para lo malo» y les leyó los derechos que tienen: al honor, a la intimidad personal y familiar, a la imagen, al secreto de las comunicaciones...

«Pero también los mayores tenemos el deber de garantizaros esos derechos», señaló a continuación, al tiempo que rescataba de la memoria el caso de diez padres de Granada a los que, en 1995, «tuve que castigar porque fomentaban que sus hijos no fuesen a clase».

La intervención siguió, abundante en ejemplos, algunos realmente duros, por los derroteros de la responsabilidad que tienen tanto los menores que delinquen como sus padres o tutores legales.

El juez Calatayud echó por tierra las teorías -muchas veces, culpa de los medios de comunicación- según las cuales los menores salen más o menos airosos de cualquier delito. «A los menores que delinquen se les juzga, no es cierto que en España no pase nada por ser menor». Y explicó que un menor puede ser esposado, puede ser detenido hasta 72 horas y puede cumplir condenas, incluso, de dieciséis años. Los chavales de las butacas seguían callados.

También detalló los cuatro tipos de centros a los que un menor delincuente puede ser llevado: cerrados, semi cerrados, abiertos y terapéuticos. «Y los cerrados tienen rejas y no tienen nada que envidiar a las cárceles de máxima seguridad», dijo. En su intervención fue intercalando una frase que quedó como una invitación a la reflexión: «¿Tú la haces? ¡Tú la pagas!».