«No todos mis compatriotas lo tuvieron tan fácil como yo, pues conozco algunos que tienen morriña»

José Miguel Río

BARBANZA

11 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El padre de Romina Paola Pérez Lissi es natural de Palmeira y su madre es de Buenos Aires. Esta muchacha de 22 años ha veraneado desde muy pequeña en Ribeira, localidad de la que está enamorada desde que la pisó por primera vez, además de por su atractivo turístico «por la libertad que hay para salir y hacer lo que quieras, pues es un sitio tranquilo y seguro, a diferencia de mi lugar de procedencia, donde hay más delincuencia y la vida no es nada fácil», afirma esta joven argentina.

Ello hizo que el 27 de junio del año 2000 la argentina decidiera afincarse definitivamente en la ciudad. Su carácter extrovertido la ayudó mucho a integrarse en la sociedad ribeirense y mantiene su grupo de amigos desde sus primeros días en la capital barbanzana. Señala que «no todos mis compatriotas lo tuvieron tan fácil como yo, pues conozco algunos que tienen morriña; en cambio, tengo familiares aquí lo que me ha facilitado bastante el camino, por lo que a diferencia de ellos no partí de cero».

Romina Pérez sostiene que aunque cada vez se dan pasos muy importantes de cara a la integración social y laboral de los inmigrantes, «todavía hay gente que posee prejuicios hacia los que venimos de fuera, por ejemplo para alquilar un piso. No es mi caso, pero se de personas a las que les ha pasado algo así». Otra situación que le llama la atención a esta muchacha argentina es que a algunos extranjeros no se les trata de forma amable debido a la manera especial que tienen de hablar, «te tratan diferente por el simple hecho de hablarles de usted», subrayó.

Confianza

Aunque el mar, las conservas y la hostelería son los sectores en los que los inmigrantes consiguen emplearse habitualmente, Romina Pérez señala que la gente de Barbanza se va adaptando a los nuevos residentes llegados de otros países para ganarse la vida. «Los vecinos son cada vez más receptivos y se adecúan a la nueva situación con la llegada de tantos inmigrantes, y a los empresarios les ocurre lo mismo y confían más en nosotros», precisó.

En cuanto a los inmigrantes que llegan sin papeles dice que «se arriesgan demasiado al pensar que esto es el paraíso, pero solo es así si llegan en condiciones de legalidad». En relación a los que se trasladan en pateras apuntó: «Es comprensible que lo hagan, pues están muy desesperados. También influye mucho lo que les prometen, pero lo cierto es que no es oro todo lo que reluce».

Romina Paola Pérez gestiona junto a su hermano el establecimiento hostelero Faro de Alejandría desde Semana Santa. Intenta compaginar su trabajo al frente de este negocio con sus estudios de tercero de Historia del Arte «y ya veré en febrero los resultados».