La magia de los Reyes hizo parar la lluvia para las cabalgatas

BARBANZA

Miles de barbanzanos salieron a la calle para recibir a Melchor, Gaspar y Baltasar

06 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Que Melchor, Gaspar y Baltasar son magos y pueden recorrer todos los hogares de la tierra en una noche lo saben todos los niños del mundo. Sin embargo, desde ayer, los miles de pequeños barbanzanos que acudieron a recibirles tienen clarísimo que no hay nadie que pueda hacer más magia que ellos. Aunque el día estuvo completamente invernal, Sus Majestades de Oriente se las arreglaron para que, a media tarde, en los municipios de la comarca la lluvia diese una tregua y ellos pudiesen salir en sus carrozas o caballos. De hecho, ante la ausencia total de chaparrones, hubo niños que incluso pudieron dar la vuelta a su paraguas y convertirlos en un increíble recipiente para atrapar caramelos. «Mira, me caen todos en el mio», le decía la pequeña Alba a su mamá junto al Malecón de Ribeira.

Precisamente, fueron los caramelos los que desataron la locura en las calles de la ciudad ribeirense, donde algunos niños ni tenían tiempo para fijarse en las preciosas carrozas adornadas con motivos de Blancanieves o con pequeñas dornas en su afán por acaparar golosinas.

Sin embargo, en A Pobra no les quedó más remedio que estar bien pendientes de todo lo que sucedía en los tronos en los que iban Melchor, Gaspar y Baltasar. Y no es que no hubiese caramelos, sino que este año se estrenaban carrozas y todo el mundo quería ver de cerca los nuevos y llamativos decorados.

Ríos de caramelos

Lo mismo ocurrió en Muros, donde la afluencia de pequeños y padres a la cabalgata fue histórica, y donde las carrozas y el vestuario también eran nuevos. Los Reyes regaron las calles muradanas de centenares caramelos que desaparecieron a la velocidad de la luz.

Con esa misma rapidez anduvieron en Boiro, pero no para recoger caramelos, sino para organizar la comitiva real. Y es que, ante el mal día que se presentaba, primero se decidió trasladar todo hasta A Cachada. Sin embargo, cuando se comprobó que la magia real iba a lograr que escampara, se decidió que Melchor, Gaspar y Baltasar sí pisarían las calles. Lo hicieron, como cada año, en carroza y ante la mirada de centenares de pequeños deseosos de soltar amarras familiares e ir a la caza de caramelos y saludos reales.

En flamantes carrozas también llegaron los Reyes a Rianxo, Noia y Porto do Son. En el primero, la comitiva fue del Concello hasta la iglesia parroquial de Santa Columba y, en el segundo, arrancaron del Coliseo Noela precedidos de su séquito de pajes a pie. Por su parte, Sus Majestades salieron a la calle en Porto do Son acompañadas de un grupo de once caballos. Y, en Carnota, fueron los propios reyes quienes se subieron a lomos de los animales.

En Outes y Mazaricos, en el primero ante el temor a la lluvia y en el segundo porque así lo manda la tradición, los magos de Oriente recibieron bajo techo. En el municipio outiense los pequeños saludaron a los Reyes acompañados de tazas de chocolate con churros y en Mazaricos disfrutaron de una fiesta de animación.

Lousame debió ser el único sitio donde la cabalgata estuvo pasada por agua. Y es que era mucho pedir a los Reyes porque, en el territorio lousamiano, como Sus Majestades recorren todas las parroquias, los actos se prolongan todos el día. Aún así, alrededor de las nueve de la noche, como en los otros municipios, se bajaba ya el telón. Poco antes de esa hora, en Ribeira, un niño muy listo llamado Hugo pedía a su madre: «Vámonos, que igual van a nuestra casa antes de que yo me acueste».