Los Verdes europeos ponen la variante de Noia como ejemplo de lo que no se debe hacer con dinero de la UE
BARBANZA
La Unión Europea pretende liderar la lucha por la protección del medio ambiente, pero a la vez financia multitud de grandes obras infraestructuras de comunicación que solo contribuyen a deteriorar la riqueza paisajística y ecológica de su territorio. Esa es la tesis que mantienen los Verdes del Parlamento Europeo, que ayer pusieron a la variante de Noia como uno de los ejemplos de lo que no se debe hacer con los fondos comunitarios. El eurodiputado español David Hammerstein y la italiana Monica Frassoni, presidenta del grupo de Los Verdes, recordaron en un seminario celebrado ayer en la sede de la Eurocámara en Bruselas que España ha sufragado durante años con dinero comunitario varias obras de ese tipo, y que ese modelo no debería ser copiado por los países del Este que acaban de incorporarse al club europeo. Al acto asistió Julio Bustelo, presidente de la plataforma ciudadana que defiende un trazado alternativo para la obra del Barbanza con un puente sobre la ría, que tendría, según aseguró, un impacto ambiental mucho más reducido. Efectos sobre el medio Al seminario de Los Verdes asistieron también representantes de varios departamentos de la Comisión Europea, quienes recordaron que el Ejecutivo comunitario defiende que los proyectos de grandes vías de comunicación «tengan en cuenta desde el primer momento los efectos sobre el medio ambiente». Así lo aseguró Javier Ruiz-Tomás, de la Dirección General de Medio Ambiente, quien sin embargo reconoció las dificultades que enfrenta Bruselas a la hora de determinar si un proyecto incumple o no las directivas europeas en materia de medio ambiente. Entre las obras más polémicas, además de la variante de Noia, Hammerstein y Frassoni citaron también la autopista A-48 entre Algeciras y Cádiz; el desdoblamiento de la M-501 en Madrid; la autovía que une el aeropuerto con el puerto de Tazacorte en la isla de La Palma y el Puerto de Granadilla en Santa Cruz de Tenerife, que acaba de recibir el visto bueno de la Comisión Europea.