Las familias de los tres vecinos condenados intentan hacer vida normal pero aseguran que no saben cómo reaccionar
01 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Un día después del ingreso en prisión de los tres de O Eixo, sus familias intentan llevar el día a día de la forma más cotidiana posible. «Todo o mundo está nas dedicacións que temos, somos xente normal e traballadora, os nenos ao colexio e nós a traballar». Lo cuenta Gabriel Montoiro, a quien el drama le ha tocado por partida doble, porque además de hermano de uno de los condenados, Jesús Montoiro, es cuñado de otro, José Moreira.
A media tarde de ayer, Gabriel esperaba las noticias de su abogado sobre cuándo iban a poder hablar y ver a sus familiares en Teixeiro, ya que hasta ese momento no tenían noticias de como había sido la primera jornada para los tres detenidos. Su declaración era desoladora. «A situación é tal que na non sei o que vou facer. Estou nunha nube nestes momentos. Non sei por onde vou salir nin como vou a reaccionar». A Gabriel y a su familia le duelen también los comentarios que se escuchan de la agresión al policía «eu non linchei a ninguén, nin meu irmán nin o meu cuñado», se lamenta.
Gabriel también recuerda que el proceso en sí fue dudoso, con ruedas de reconocimiento a los cuatro o cinco meses «ou aos vinte días detendo porta por porta», señala. En cuanto a las esperanzas de que Simón Márquez, José Moreira y Jesús Montoira salgan de la cárcel de Teixeiro, su familiar confía en el indulto, pero lo cierto es que en estos momentos el optimismo no es elevado. «A min dame a sensación de que esto acaba de empezar e non sei cando vai a ser o seu fin», indica.
No es la solución
El alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, se puso en contacto con la cárcel de Teixeiro el martes por la noche, en donde le dijeron que dos de los vecinos estaban en la enfermería y el tercero en admisión. Bugallo recordó que todo el mundo lamenta la agresión al policía nacional, pero el objeto de discusión no es ese, sino que aporta a la reparación de los daños que estos vecinos puedan ir a la cárcel nueve años después de que se cometieran os hechos.
El regidor compostelano añade que los tres vecinos tuvieron que pedir hipotecas y créditos personales para pagar la indemnización correspondiente, «que non é ningunha tontería, foron case trinta millóns de pesetas que aínda teñen enriba e agora se lles reclaman intereses e danos adicionais». El alcalde finalizó asegurando que «non é solución que estas personas estean en prisión e xerar outra desgraza. É querer resolver unha desgracia ocasionando dúas desgracias máis».
Por el momento, y a la espera de que se presente una petición de indulto y de que el Gobierno central la conceda, los tres condenados de O Eixo se enfrentan a una pena de siete años de cárcel.