Buena parte de los vecinos de Camiño Ancho, un lugar ubicado en las proximidades del polígono de A Tomada de A Pobra, están en pie de guerra contra las obras de la futura autovía. Su protesta viene precedida por el hecho de que, poco a poco, se hizo un relleno de dimensiones considerables en la zona que invadió tanto el curso del río Morto como el del Xunderama, y que llegó a sepultar varias fuentes que había en este entorno. «Están acabando con todo», dice Josefa Domínguez, una de las residentes.
Además, desde que la tierra se acumula «por toneladas» a escasos metros de sus viviendas, aseguran que están «moi asustados». ¿Por qué? Temen que, a nada que llueva, el terraplén -que en algunos puntos mide unos diez metros- se desplome y queden sepultados tanto los caminos como los puntos de agua que utilizan a diario. Además, advierten de que, poco a poco, el lodo les irá llegando a sus casas, sobre todo, a las que se ubican a menos de cien metros del enorme talud.
Buena prueba de lo que puede suceder si no se arregla la situación la tuvieron este fin de semana. Con la lluvia que cayó, se hicieron los primeros charcos y comenzó el arrastre de áridos.
Sospechas
Además, aunque son conscientes de que el relleno se debe, en parte, a las obras de la autovía, desde hace días se instaló entre los vecinos una sospecha: «Aí hai algo máis», dicen. Los residentes creen que, con la excusa de los trabajos de la infraestructura viaria, el propietario de los terrenos colindantes está aprovechando para hacer un relleno de dimensiones considerables. «É imposible que para unha estrada fagan isto, estamos seguros de que se vai facer algo nesa gran explanada», indican.
Por su parte, el alcalde, Isaac Maceiras, indicó ayer que está en contacto con la adjudicataria de los trabajos, y que las molestias existentes son fruto de la construcción del ramal de la autovía que conectará con el polígono de A Tomada. Lo mismo opinan fuentes próximas a la empresa que construye la infraestructura, que cree que el terraplén cumple la normativa y que, si ocasiona problemas, éstos se derivan de las molestias habituales de toda obra.
Sin embargo, en una línea más cercana a la opinión vecinal se sitúa el PSOE, que ya acudió al lugar en varias ocasiones y que está a la espera de una respuesta de Política Territorial para intentar poner freno al relleno.