El ambiente de fiesta casi todo lo tapa

BARBANZA

La elegancia predominó en la cita anual con los empresarios de Barbanza

30 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

No fue necesario ser estrictos con el protocolo para que los asistentes a la gala de entrega de los premios Dolmen de Ouro se ciñeran a un guión no escrito. Se notó en Outes que la del viernes era la décimo novena edición de la gran cita con los empresarios de Barbanza, de ahí que cada cual supiera exactamente cómo comportarse, incluso los más impacientes cuyos murmullos, cuando no gritos, apagaban las intervenciones de las autoridades. En cierto modo se comprendía que la gente incurriera en mala educación porque el reparto de figuras y los siete discursos son difíciles de digerir a palo seco.

El escenario del encuentro, el pazo do Tambre, puede que sea en la actualidad si no el mejor, uno de los más atractivos del sur de la provincia de A Coruña, aunque el menú, a decir de muchos, se quedó a un paso del nivel del acontecimiento, posiblemente porque los comensales habían perdido el apetito con el cóctel previo y el empacho de palabras y buenas intenciones de autoridades, empresarios y distinguidos.

Eso sí, no pasó desapercibido para nadie que el gran músico Rodrigo Romaní sigue siendo de lo mejor del panorama gallego; que el alcalde de Outes, Carlos López Crespo, no ha perdido ni un ápice de su capacidad para comunicar con palabras y sin palabras; que los nacionalistas ya no son aquellos con barbas, melenas desaliñadas, chaquetas de pana y pantalones vaqueros; que los conservadores son capaces de hacer guiños a los socios de los «gobernos non amigos»; que los políticos peor avenidos son los que ejercen a nivel municipal; y que, por ejemplo, el enemigo más temible de la Federación de Empresarios do Barbanza son los miembros de la propia entidad.

Pero como la fiesta todo lo tapa, muy pocos se dieron cuenta de esos y otros detalles, menos los desconfiados de turno, como el que suscribe.