Un día después de que un grupo de vecinos se concentrasen el campo de la fiesta de Bealo e incluso colgasen carteles para protestar por la decisión del párroco de talar unos diez eucaliptos (pertenecientes a la Iglesia), el sacerdote, Francisco Pena, cortó de cuajo esta polémica. Ayer, a media mañana, el cura manifestaba: «Non, xa que o que eu pretendía sentou tan mal non teño pensado cortar nada».
Sin embargo, las palabras de Francisco Pena no sonaron alegres. El párroco explicó que el valor económico que pudiesen tener los árboles es lo de menos, y que por lo que está realmente disgustado es por la actitud tomada por algunos de sus feligreses.
Así, Pena explicó su situación: «Non entendo que un non poida decidir nada e que se protestara tanto por tan pouca cousa. Parece que a Igrexa xa non pode tomar ningunha decisión e que son os fregueses os que mandan en todo». Sin embargo, añadía: «Como eu o que quero é que estean tranquilos xa decidín que non se vai talar ningunha árbore».
Reuniones anteriores
Con la nueva decisión del párroco parece que se pondrá fin a una polémica que ya había dado varios coletazos. No en vano, antes de acudir anteayer al campo de la fiesta con unos letreros en los que podía leerse «no me cortes», en alusión a la polémica tala, varios residentes habían contactado con el párroco para intentar convencerle de que no cortase los árboles.
Algún vecino incluso explicaba que había ido hasta la propia casa del cura para intentar que cambiara de opinión. Al final, estas todas protestas dieron resultado.