La gaita a todo trapo. La artista Susana Seivane deleitó al público boirense con un concierto que hizo vibrar a los presentes en la plaza de Galicia de la villa. Fue un encuentro musical con la cultura de la tierra. Y no faltó de nada. Por eso fue muy numerosa la asistencia de amantes del folk que quisieron deleitarse con las melodías a ritmo de gaitas y, sobre todo, mucho sabor tradicional. La gaiteira no dudó en saludar al respetable que bailó y gozó de los temas de su último disco: Mares de tempo. La compositora extrajo este título de la obra de Celso Emilio Ferreiro, Longa noite de pedra. Seivane quiere reflexionar en este trabajo sobre el tiempo que pasa y la pérdida de éste en cosas banales. Algo que dejó bien claro en su actuación ante los numerosos asistentes, que no pudieron dejar de bailar ni un sólo minuto.
Con la música a otra parte. Algunos boirenses prefirieron deleitar sus oídos con un acordes rocanroleros. Y es que mientras Seivane lo daba todo en la plaza de Galicia, la sala Esmorga vibró de emoción con un movido concierto. Allí estuvieron los integrantes de Lizard Crash, que dejaron boquiabierto hasta al más despistado. Así, José Joaquín Santos Ageitos a la voz; Carlos Peón San Martín y Gerardo Rey Bazarra, a las guitarras; Pablo Dopazo Silva con el bajo, el teclista Francisco Lojo Pacín y Manuel Blanco Teira, a la batería, fueron los responsables de dos horas en los que las 70 personas que se acercaron no pudieron dejar de bailar. Los incondicionales disfrutaron de las canciones propias del grupo y de alguna versión que los músicos interpretaron con mucha soberanía. Y es que estos jóvenes irradian un gran talento.
Nadie se lo quiso perder. Hasta el local A Esmorga -regentado por los socios César Nine, Emilio Neira, los hermanos Nicolao y Roi Bello y Noel Montero- se acercaron muchos amigos y seguidores de los integrantes de Lizard Crash. Como Santiago Refojo y Adriana Tubío que no dejaron de bailar durante toda la noche. Queda demostrado que el que optó por quedarse en casa fue porque quiso, ya que en Boiro hubo música para todos los gustos y estilos.