El organismo dice que los inmuebles incumplen la normativa Uno de los afectados, de la calle Rinlo, sólo recibió una misiva en los últimos doce meses
07 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Manuel Castaño, propietario de un piso en uno de los edificios de reciente construcción de la calle Rinlo de Rianxo, sólo recibió una carta en los últimos doce meses. A sabiendas de que le habían enviado muchas más, el hombre comenzó a investigar por qué no le habían llegado. ¿Qué descubrió? Pues que su problema sólo es la punta del iceberg de una situación que afecta a muchos más rianxeiros. Y es que, actualmente, Correos se niega a repartir correspondencia en varios edificios -la empresa postal no facilita el número concreto- porque, según asegura la entidad, no cumplen al cien por cien con la normativa. La historia comenzó hace un año. En ese momento, y según indica la propia responsable de comunicación de la empresa postal, el jefe de reparto en Rianxo decidió comenzar a aplicar de forma estricta la normativa. Y, en ese ejercicio, se tomó la alternativa de no repartir cartas en aquellos edificios en los que no hubiese un buzón específico para que los vecinos metan las cartas que quieren devolver. Aunque desde Correos reconocen que numerosísimos inmuebles de otros municipios carecen de ese servicio, señalan que sí es obligatorio tenerlo. Y, aunque en la mayor parte de las oficinas pasan por alto este incumplimiento y reparten igualmente la correspondencia, en el caso de Rianxo el responsable decidió no hacerlo. Advertidos ¿Por qué se llegó a esta situación? Según explica la responsable de comunicación de Correos, se trata de varios edificios de reciente construcción cuyas promotoras estaban alertadas de la situación y, sin embargo, no instalaron el pertinente buzón de las devoluciones, con lo que la empresa postal decidió tomar la revancha. Ajeno a todos estos problemas, Manuel Castaño, uno de los afectados, lleva más de un mes presentando quejas ante distintos departamentos. Acudió a la oficina del consumidor de Boiro, presentó denuncia ante la Guardia Civil y, por descontado, también trató el asunto con el Concello y con la propia oficina postal. A todos los que se dirigió, Manuel Castaño se encargó de enseñarles la única carta -un recibo de Fenosa- que le llegó a su piso del edificio La Molinera. La indignación de este hombre es máxima, ya que señala: «Eu dispoño de buzón, cumpro coa normativa e seguen sen chegarme as cartas. Non é normal que poñan tantas trabas para ofrecer un servizo. É un abuso total de Correos».