Cerca de 200 brigadistas de la Xunta vigilan los montes de la comarca

La Voz M. H. | RIBEIRA

BARBANZA

SANDE

Mientras no haya fuegos, las patrullas se dedicarán a hacer labores manuales de limpieza El personal desplegado en la zona aumentó de forma notable con respecto al 2006

05 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Alrededor de 200 personas contratadas por la Xunta ya peinan los montes de la comarca por si, nuevamente, hay que luchar contra el fuego. ¿Son muchos o pocos? Aunque Medio Rural se cierra en banda a la hora de desglosar el número de medios antiincendios por comarcas para evitar que se comparen las distintas zonas de Galicia -«non son pertinentes eses datos», dijo un responsable de la consellería en una visita a la zona-, lo cierto es que se detecta un aumento importante de personal con respecto al 2006. De hecho, hay quien se atreve a hablar de que incluso se duplicó el número de brigadistas en la comarca. Sin embargo, lo que más llama la atención este verano son los cambios que imprimió la consellería a la hora de contratar las patrullas. Así, como estaba anunciado, por primera vez, los profesionales están coordinados bajo la única batuta de Medio Rural, con lo que los ayuntamientos ya no disponen de sus tradicionales patrullas. Además, no todos los trabajadores de la Xunta dependen al 100% de la consellería, sino que algunos de los que operan en la comarca están contratados a través de una empresa de participación pública -una iniciativa similar a la de Tragsa- que se llama Seaga. Así, quienes controlan los municipios de Muros, Noia y Barbanza se dividen en dos distritos forestales diferentes: el noiés y el de Vimianzo. Entre los dos, para atender a Ribeira, Boiro, Rianxo, A Pobra, Dodro, Padrón, O Son, Noia, Lousame, Outes, Mazaricos, Carnota, y Muros suman 35 patrullas en las que trabajan alrededor de 200 personas. Seis personas Cada brigada está integrada por seis miembros. De ellas, cuatro son peones, uno es un conductor y otro es un capataz. La cuestión es saber de cuántos medios materiales disponen. Y eso es más complicado. Aunque las patrullas de la Xunta disponen de motobombas propias, Medio Rural firmó numerosos convenios de colaboración para, en caso de necesidad, contar con la ayuda de agrupaciones de protección civil o similares. Es el caso del Grumir de Boiro, que posee el material adecuado para acudir tanto en caso de que haya un incendio urbano como que el fuego sea forestal. Coordinación Afortunadamente, y pese a que los medios están preparados para iniciar la batalla contra las llamas, todavía no hay incendios. Así, los coordinadores de los distritos forestales se ven obligados estos días a buscarle ocupaciones distintas a estos 200 brigadistas. Varias fuentes apuntan a que es difícil regularizar el trabajo de estas personas, puesto que tienen formaciones distintas y no poseen el material adecuado para realizar complejas labores, como son los desbroces. Así, se opta por la opción más fácil: se les aportan hoces y demás herramientas para que trabajen manualmente a pie de monte.