Desbandada de presidentes

Nacho Díaz RIBEIRA

BARBANZA

Reportaje | Radiografía al fútbol comarcal Por dimisiones o por el fin del mandato, los clubes de Boiro, A Pobra y Noia se quedaron sin dirigente. La falta de sucesor obligará a alguno a seguir adelante

16 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?oia, Boiro y Puebla. Esos tres clubes de fútbol se han quedado sin presidente en apenas un mes. Aunque ahora mismo algunos ya tienen sucesor, explicaciones tiene que haber para que, por unas y por otras, todos acaben abandonando el cargo. El denominador común es el cansancio. Todos los dirigentes coinciden en ello. Y es que ser presidente de un club de las categorías más bajas del fútbol no es lo mismo que liderar un equipo de Primera División, donde el mandatario de turno tiene a su disposición a multitud de empleados. En clubes como los de la zona, el presidente lo mismo debe cuadrar las cuentas a final de temporada que llevar en el coche a los chavales a jugar un partido cada domingo. Y eso no es nada sencillo ya que requiere muchas horas de esfuerzo. Días atrás, Manuel Nelson Barreiro, comentaba: «Espero dedicarle más tiempo a mi familia a partir de ahora». Esa fue la principal causa para dejar el cargo de presidente del Puebla Fútbol Club. Barreiro ha estado siete años como máximo dirigente, y cinco como entrenador de las categorías inferiores. Doce temporadas al frente del equipo de sus amores. Su labor es impagable. Más bajas Ramón Hermo anunció a finales del pasado mes de mayo, cuando finalizaba su mandato, su renuncia a continuar presidiendo el Boiro tras seis temporadas al frente de la entidad. Sus razones no eran demasiado diferentes a las de Barreiro. «Non dispoño de tempo», reconocía. El tercero en abandonar el barco ha sido José Ramón González Oviedo, acompañado de su vicepresidente Ramón Güeto, ambos del Noia. «Me marcho por asuntos personales y porque quiero dedicarle más tiempo a la familia», comenta González Oviedo. Muchas horas al día, demasiados kilómetros los fines de semana, desde llevar el agua a los jugadores hasta hacer de chófer. Todo acaba minando fuerzas; un ejemplo es esta desbandada de presidentes.