Un autocar se hundió al ceder la calzada por la que pasaba en Boiro

Jose Manuel Jamardo Castro
J. M. Jamardo RIBEIRA

BARBANZA

DANI GESTOSO

Reportaje | Atrapado en el asfalto El autobús que transportaba alumnos del Colegio Santa Baia quedó inmovilizado en un agujero cuando intentaba arrancar tras parar en un paso de peatones

09 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

CEDIÓ DE LA PARTE DE ATRÁS. El conductor notó cuando estaba parado que algo raro pasaba, pues la parte trasera del autocar se inclinaba cada vez más. UNA RUEDA ENTERRADA. El autocar tuvo que detenerse en un paso de peatones y ya no pudo arrancar. Quedó atrapado en un agujero de grandes dimensiones. LABORES DE RESCATE. Fueron necesarios varios gatos hidráulicos, una chapa de hierro y mucha paciencia para liberar el autocar de las entrañas de la tierra. Lo que era un plácido regreso a casa de un grupo de niños del Colegio Santa Baia de Boiro ayer al mediodía se convirtió en un enorme susto. Los pequeños viajaban en un autobús de la empresa Muñiz cuando, al lado del centro, en Praia Xardín, y mientras esperaba para dejar pasar a unos peatones, la parte de atrás fue cediendo hasta enterrar toda una rueda en un socavón de grandes dimensiones. El conductor no se lo creía. Carlos Rodríguez notó como el coche se hundía. Intentó arrancar, pero el agujero se agrandaba cada vez más. Lo primero que hizo fue evacuar de inmediato a los ocupantes. Uno de los pequeños, se acordó de unas prácticas que habían realizado recientemente y se le ocurrió gritar ¡incendio! la respuesta de sus compañeros fue inmediata. Todos abajo. El incidente se produjo cuando un agente de la Policía Local dio el alto al autocar en un paso de peatones. Mientras esperaba, el coche se fue enterrando de atrás. Carlos Rodríguez se bajó a toda prisa y se llevó el susto de su vida. El agujero tenía unos dos metros de largo por otros dos de ancho y una profundidad similar. Pero lo que importaba en ese momento era la seguridad de los pequeños. Los sacó del interior y los puso en la acera. Poco después, otro vehículo los llevó de vuelta a sus domicilios. Difícil tarea Con los niños ya en sus hogares, lo que importaba era sacar el coche. Tarea nada fácil. La calzada se hundió bajo los neumáticos poco después de la una de la tarde. Las labores para ponerlo fuera del socavón duraron varias horas. Gatos hidráulicos e incluso una gran chapa de hierro fueron necesarios para dejar el boquete al aire libre. El chófer estaba muy orgulloso de los pequeños. Se comportaron estupendamente, reconocía. «Portáronse coma uns campións». La zona fue vallada para evitar cualquier contratiempo. Durante la tarde, personal del Concello y técnicos inspeccionaban la zona con la intención de encontrar una explicación al hundimiento de parte de la calzada. Una de las conclusiones que más se escuchaban en el lugar era que el terreno cedió bajo las ruedas del autocar debido al alcantarillado. Mientras unos y otros intentaban arreglar el desaguisado, los pequeños tuvieron una jornada de lo más divertida contando a sus amigos su aventura.