Crónica | Romería popular
28 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La familia popular crece, como se demostró ayer en la romería celebrada en Ribeira. Desde críos hasta mayores, pasando por adolescentes y maduritos, se dieron cita en la carpa instalada junto a los juzgados. El lleno fue tan impresionante que hasta Torres Colomer se disculpó con quienes tuvieron que comer fuera del entoldado, como un grupo de simpatizantes de Lousame y Noia, porque, literalmente, dentro no había sitio ni para digerir de canto. Ya lo dijo el presidente nacional del PP, Mariano Rajoy: «Si llegan a poner diez carpas como estas, también las llenamos». El PP ribeirense debió de pensar que en un sábado soleado de primavera muchos miembros de la familia conservadora preferirían buscar refugio en la playa. Se equivocó. Había dos mil sillas, tantas como invitaciones -obtenidas previo pago de diez euros- y al final comieron tres mil personas, todas sentadas. Eso sí que fue una proeza. No se sabe cómo, el equipo de la pulpería Veloso, contratada para preparar y servir la comida, sacaba mesas y bancos de un camión que parecía la chistera de un mago. Cuando bajo el toldo no quedaba ni un metro cuadrado libre empezó a ocuparse el recinto exterior. A las tres de la tarde todos tenían plato y asiento, pero a las cuatro llegó un grupo de cincuenta personas; treinta minutos después, desembarcaron otras dieciocho, era una cadena sin fin. Las cifras hablan por sí solas, 1.200 kilogramos de pulpo, novecientos de carne, quinientos de patatas. El encargado de dar de comer a tanta gente, Manuel Veloso, ni se inmutaba ante las noticias de una afluencia que superaba todas las previsiones. Venía ten preparado para lo que fuese que hasta le sobró pulpo para haber dado de comer a otras seiscientas personas. Lo suyo sí es profesionalidad, cosa que no debe extrañar en una persona que asegura haber nacido en la feria de Santiago. Con tanta asistencia de gente inesperada la romería bien pudiera haberse convertido en un caos, pero lo cierto es que camareros y cocineros hicieron un alarde de eficacia, y eso que empezaron la jornada laboral a las siete de la mañana. Si el éxito del encuentro será recordado durante años, entre otras cosas porque los tres mil posaron para una foto de familia en la plaza del Centenario, tampoco se olvidará lo que se convirtió en el chascarrillo de la comida: los refrescos eran de la marca Feijoo. Veloso asegura que es una empresa de Padrón y que no estaba preparado.