LA SEMANA DE... ...Alicia Fernández | O |
17 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.ES POSIBLE que lo tengamos merecido pero una no se acostumbra a las veleidades de la democracia controlada. Quizás sea la pena impuesta por pasar de un país de meapilas y mojigatos a uno de soplacirios y mediocres. Es que no se nos puede dejar solos que decía el Cid de Ferrol, cuando al tercer día resucitó. A una se le desparrama el alma al leer que un grupo de vigueses, seguidores del Celta, serán multados por exhibir una pancarta en la que se pedía Freedom for Kurdistan, o lo que es lo mismo, que turcos e iraquíes dejen de pasarse las resoluciones de la ONU por el forro de sus mismísimos y no sigan dándoles las del pulpo a hombres, mujeres y niños. Tan justa decisión responde al malestar que les causó a un grupo de turcos ese mensaje violento e innecesario. Como no tenemos remedio les retiramos la pancarta, metemos en la trena a sus responsables y si hace falta (como en el chiste) les ayudamos a dar zarzaparrilla a los kurdos. ¡Qué puestos a ser anfitriones los somos más que nadie!. Tengo la misma sensación cuando un par de grandes empresas quieren convertir el litoral gallego en su cañeira particular en nombre de unas cuantas toneladas de rodaballo y cuatro puestos de trabajo, razones que podrán ser válidas en Portugal o más al sur de Gibraltar pero que en modo alguno lo serían por encima de los Pirineos. Se intenta acallar a aquellos que demandan transparencia, orden y respeto por el medio ambiente usando la demagogia y el populismo barato, muy al uso en esta piel de gorrino en que hemos convertido España. Pero a veces los políticos dejan alguna frase interesante. Esta semana el conselleiro de Presidencia, Méndez Romeu, nos ofreció una para la reflexión: el desarrollo de la comarca del Barbanza pasa por una mayor unidad de acción de sus municipios. Yo añado a la lista de la compra: también por el puerto de Ribeira, el cumplimiento de los plazos de la autovía, la existencia de suelo industrial, las infraestructuras para las nuevas tecnologías, el respeto por el medio, el puerto deportivo de Cabo de Cruz, etcétera. Cuestiones en las que el ejecutivo al que pertenece tiene toda la responsabilidad. Hace bien al insinuar el localismo existente, denunciado en muchas ocasiones por la que suscribe, pero lo hará mucho mejor si es capaz de promover y coordinar un mayor compromiso de la Xunta con esta comarca.