TRIBUNA ABIERTA | O |
07 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LA INSTALACIÓN de una planta de hormigón en la zona de Espiñeira, de una forma cuanto menos irregular, ha sacado a la luz pública el debate de la ampliación del polígono industrial del municipio. En Boiro existe una elevada demanda de suelo industrial y nos encontramos con un polígono infrautilizado y con deficientes infraestructuras. Por otro lado, con una ampliación prevista, y casi en vías de ejecución, aparece una planta industrial de cemento prematuramente construida. La paradoja es evidente, no se trata de una fábrica cualquiera, es una factoría que constituye un eslabón más de la interminable cadena del ladrillo. Como la lava de un volcán, desciende desde la sierra de Barbanza toda la argamasa necesaria para llenar la costa de edificios sin sentido, para amalgamar hasta el último centímetro cuadrado de construcciones caducas, modelo de los años setenta. Es la historia interminable del mayor bum inmobiliario, un modelo de crecimiento insostenible. Cuando en Europa ya empieza a retroceder, en España sigue su camino enloquecido, y en Galicia en particular, los poderes públicos se limitan a galopar el ciclo económico con más irregularidades urbanísticas que nunca, sin respeto alguno por el medio ambiente, la belleza y la estética de su territorio. Los defensores del modelo Allariz se han transformado en constructores y ahora van a llenar de cemento hasta la ría.