Las ventas de jurel volvieron a caer el año pasado en la comarca

Jose Manuel Jamardo Castro
J. M. Jamardo RIBEIRA

BARBANZA

En las rulas barbanzanas se subastaron setecientas toneladas menos que en el 2005 Los armadores de Portosín temen que la plataforma gallega esté agotada

01 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Los armadores del arrastre y del cerco que tienen su base en la comarca barbanzana han mostrado su preocupación por el nuevo descenso de las capturas de jurel durante el año pasado. Este es el segundo ejercicio consecutivo en el que las cifras van disminuyendo. Mientras en el 2004 por las rulas de Muros, Portosín y Ribeira pasaron 11.000 toneladas de esta especie, en el 2005 se contabilizaron 8.800. El pasado ejercicio las ventas sólo alcanzaron las 8.150 toneladas. La mayor caída es la que se detecta en el recinto de subastas ribeirense, pues en el ejercicio anterior hubo 4.800, mientras que en el 2005 la cantidad se acercó a las 6.000. El presidente de la agrupación de armadores del arrastre de Santa Uxía, José Antonio Pérez, reconoció que en los últimos meses la captura de chicharro falló bastante. También comentó que el año pasado no fue el más fructífero en lo que a recogida de esta especie se refiere, aunque relató que este descenso fue compensado con el incremento de pescadilla. Causas biológicas José Antonio Pérez cree que la plataforma de jurel no está en peligro, como apuntan algunos armadores desde Portosín. El portavoz de los arrastreros ribeirenses achaca esta situación a causas biológicas relacionadas con la especie. Según indicó, la flota es la misma. Sobre el descenso de casi 4.000 toneladas en los dos últimos años en el puerto de la ciudad, indicó que también puede tener algo que ver la imposición de cupos, algo que hace dos años no ocurría. Donde existe verdadera preocupación es en Portosín. Algunos armadores apuntan a que el caladero se agota y dicen que, de no adoptar medidas, la especie puede desaparecer de la plataforma gallega. Uno de los motivos de este importante descenso en las capturas se debe, según José Blanco, portavoz del sector del cerco en el pósito de la localidad, al incremento de barcos del arrastre que se dedican a la pesca de esta especie pelágica. «Hai un tempo só andabamos nós ao xurelo, pero agora tamén están os arrastreiros e cada vez hai menos peixe». En los dos últimos años, las ventas en la rula sonense cayeron en doscientas toneladas. Mientras, Muros fue el único municipio donde las descargas aumentaron, pues se pasaron de las 1.360, en el 2005, a las 1.700 que se contabilizaron el pasado ejercicio.