Aunque está teniendo serias dificultades para convencer a los propietarios de los terrenos afectados por planes parciales, el gobierno de Boiro sigue defendiendo esta fórmula, sobre todo porque, a día de hoy, es la única posible para desarrollar las diez bolsas de terreno calificadas en el plan general como suelo urbano no consolidado. El concejal de Urbanismo, Xoán León, tiene claro que el desarrollo de estas áreas es fundamental para garantizar el crecimiento ordenado del municipio y, sobre todo, para evitar que el bum que registra el sector de la construcción sufra un parón debido a la falta de suelo. Pese a ser consciente de que el desembolso que deben hacer los afectados es el gran escollo a superar, el edil confía en convencer a los vecinos. A su favor tiene el testimonio de varios especialistas en la materia, que aseguran que la ubicación estratégica de bolsas de terreno como las de Barraña o Cabo de Cruz propiciará que, una vez urbanizado, el terreno en cuestión pueda llegar a quintuplicar su valor. Además, es de destacar que en estas fincas no podrá construirse hasta que los planes salgan adelante.